Episodio 29 - Practicas para transformar el miedo parte 5 - Reconocer la alegria
Sobre este episodio
Como hemos comentado en los episodios anteriores, estamos recorriendo una serie de 8 Prácticas para transformar el miedo en claridad propuestos por el maestro zen vietnamita, Thich Nhat Hanh. Esta semana practicaremos el ejercicio número 5 de la serie, pero antes de comenzar, vamos a repasar la serie de las 8 prácticas… · El primer ejercicio consiste en identificar la inspiración y la espiración. · El segundo ejercicio consiste en seguir ambas fases de la respiración durante todo su recorrido. · El tercer ejercicio, consiste en reconocer la presencia del cuerpo. · El cuarto ejercicio es para liberar la tensión del cuerpo. Ahora, vamos a realizar el quinto ejercicio de la serie que consiste en crear una sensación placentera o de alegría. Gracias a la concentración y la atención plena siempre tenemos la posibilidad de manifestar un sentimiento de felicidad. Son muchas las condiciones de la felicidad a las que en el momento presente podemos apelar. Puedes tomar papel y lápiz y empezar a tomar nota de ellas. Quizás, al comienzo, creas que tu lista no será muy larga, pero luego te sorprenderás al descubrir que las dos caras de una hoja son insuficientes para anotar en ella todas las condiciones de la felicidad de las que ya dispones. Si echamos un vistazo detenido a nuestro cuerpo y al entorno que nos rodea identificaremos muchas condiciones de la felicidad (cientos, cuando no miles) que ya se hallan a nuestro alcance. Los ojos, por ejemplo, son una condición de la felicidad. Basta, cuando nuestros ojos todavía están en buenas condiciones, con abrirlos para establecer contacto con un maravilloso despliegue de formas y colores. Disfrutar de una buena vista es ya, en sí misma, una condición de la felicidad. Gracias a que tus ojos están en buenas condiciones, puedes acceder a ese paraíso. Cuando cobramos plena conciencia de esta condición, la felicidad aflora de manera natural. Comencemos… Como lo hemos hecho en otros ejercicios, si puedes siéntate cómodamente y separa tu espalda del respaldo de la silla. Relaja tus hombros. Relaja tu mandíbula. Relaja completamente tus manos y, si puedes, cierra tus ojos. Vamos a hacer respiraciones largas y profundas tomando y soltando el aire por la nariz. Recuerda, simplemente se trata de respirar tomando consciencia de todas las condiciones de felicidad de que ya dispones, comenzando con las cosas de tu lista, o con tu propio cuerpo, como vimos en el ejemplo de lo maravilloso que es poder ver los miles de formas y colores. También puedes pensar en una persona, lugar, mascota o momento que cuando los recuerdas te hacen sonreír. Empecemos… «Al inspirar, siento alegría y, al espirar, sé que la alegría está ahí». «Al inspirar, siento alegría y, al espirar, sé que la alegría está ahí». «Al inspirar, siento alegría y, al espirar, sé que la alegría está ahí». «Al inspirar, siento alegría y, al espirar, sé que la alegría está ahí». «Al inspirar, siento alegría y, al espirar, sé que la alegría está ahí». «Al inspirar, siento alegría y, al espirar, sé que la alegría está ahí». ¿Cómo te sientes? Fíjate qué ha pasado con tu energía, fíjate cómo esta sencilla práctica puede ayudarte a lidiar con las circunstancias cambiantes que surgen cada día, reconociendo la alegría podremos vivir con mayor fluidez y armonía. ¡Gracias por practicar conmigo durante esta segunda temporada de Para y Respira. Te espero la próxima semana con más prácticas y aprendizajes sobre la respiración!