Mentes Dementes de 23 de enero de 2026
Sobre este episodio
Nuestro país está de luto. Este domingo, España sufría una tragedia ferroviaria de enorme gravedad. El siniestro, ocurrido en Adamuz, en la provincia de Córdoba, dejó numerosas víctimas mortales y heridos, y ha marcado de forma inevitable la actualidad de la semana. Un accidente que ha vuelto a situar en el centro del debate una cuestión tan básica como alarmante: la seguridad de nuestro sistema ferroviario. Porque lo ocurrido en Adamuz no es un episodio aislado. En apenas 48 horas, se han producido otros incidentes graves en distintos puntos del país: un accidente de tren en Cartagena con varios heridos, otro accidente ferroviario en Asturias y el descarrilamiento de dos trenes de Cercanías en Barcelona, con un fallecido y decenas de personas heridas. Hechos distintos, con causas diversas, pero que en su conjunto dibujan una sucesión de incidentes que ha generado una lógica preocupación entre los usuarios, los profesionales del sector y las propias autoridades. Todo ello ocurre, además, en una semana especialmente significativa. Madrid acoge FITUR, la gran feria internacional del turismo, donde España se presenta al mundo como un país moderno, seguro y bien conectado. Un país que es potencia turística y cuya economía depende, en gran medida, de la confianza que proyectamos al exterior. Y en ese contexto, el ferrocarril, especialmente la alta velocidad y las redes de Cercanías, no es solo una infraestructura más. Es una pieza clave para el turismo y para la imagen de país. Millones de viajeros, nacionales e internacionales, dependen cada día de un sistema que debe ofrecer fiabilidad, puntualidad y, sobre todo, seguridad. A este escenario se suma el anuncio de movilizaciones y huelgas por parte de los maquinistas, que llevan tiempo alertando de problemas estructurales y reclamando mejoras en las condiciones de seguridad. Una señal de alarma que coincide en el tiempo con la acumulación de incidentes y que añade una dimensión laboral y social al debate. Por todo ello, esta noche queremos plantear una pregunta clara: ¿Se está invirtiendo y gestionando lo suficiente para garantizar la seguridad de un sistema del que dependen vidas humanas, la economía y la imagen de nuestro país?