Contra el desperdicio de alimentos
Sobre este episodio
Contra el desperdicio de alimentos Unos 800 millones de personas siguen muriendo de hambre en todo el mundo. Más de 150 millones de niños sufren un retraso en su crecimiento producido por una alimentación deficiente. Estos datos son del informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. El estudio concluye que este problema va a más en todo el planeta. Las cifras contrastan con otra tendencia al alza en los países más desarrollados: el desperdicio de alimentos. Estaríamos ante un dilema moral antes que medioambiental. Aproximadamente, un tercio de los alimentos que consumimos acaban directamente en el cubo de la basura de los países del primer mundo. Un dato que debería hacernos reflexionar. Además la producción de estos deshechos ocasionan un 10 por cien de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. La Onu lo mide con su índice de desperdicio de alimentos. En 2021, fueron a parar a la basura casi mil millones de toneladas de alimentos. La mayor parte del derroche se produce en los hogares, seguido de las sobras en los bares y restaurantes. Y, por último, del residuo que generan los comercios de alimentación. A escala individual, cada persona desperdiciaría unos 121 kilos de comida al año de media. En los hogares españoles, sería de unos 77 kg anuales. Los alimentos que más tiramos son los tubérculos, frutas, hortalizas y el pan. En segundo lugar, el pescado y los cereales. Y después la carne y los productos lácteos. Ya existe un plan para atajar tanto dispendio. Entra dentro de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. La meta es la de reducir el desperdicio de alimentos a la mitad dentro de 10 años. Para lograrlo, es necesario que colaboremos todos. Por ejemplo, una cocina mal gestionada en un restaurante puede llegar a desaprovechar hasta un 20 por cien de lo que se compra. De momento, no hay una estrategia común en la Unión Europea frente a este problema. De manera que cada país está planteando sus soluciones con sus propias leyes. El sur de Europa es la tercera región del mundo donde se produce un mayor despilfarro de alimentos. Para combatirlo, en Francia, han obligado a que se incentive el consumo de productos perecederos en los supermercados. Nada de tirar lo que sobra. Por ejemplo, las grandes superficies pueden venderlos con ofertas, precios de último minuto. O donarlos a un banco de alimentos. En España se puso en marcha la estrategia: Más alimento, menos desperdicio. Sin embargo, seguimos a la cabeza de la Unión Europea en derrochar la comida. La Ocu nos aconseja seguir esta serie de medidas para evitar malgastar tanto alimento: Revisa tu nevera y la despensa antes de hacer la lista de la compra. Planifica las comidas para los próximos días. Coloca los productos recién comprados al fondo de la estantería y los que llevan más tiempo delante. Evita comprar alimentos por impulso. No abras los envases si no estás seguro de que lo vas a consumir. Consume productos de proximidad y de temporada. Evita comprar muchos productos ultra procesados. Cocina, tómate tu tiempo para preparar la comida. En definitiva, todos somos parte de esta cadena. Y adoptando unas sencillas medidas de sentido común podemos hacer mucho contra el desperdicio de alimentos.