PERDIDOS: MANUAL DE SUPERVIVENCIA
Sobre este episodio
PERDIDOS: MANUAL DE SUPERVIVENCIA Hoy en día estamos rodeados de comodidades. Pero vamos a imaginarnos una situación inesperada. De repente te ves solo en plena naturaleza. ¿Serías capaz de sobrevivir? Veamos algunas ideas básicas para escapar con vida. Necesitamos cuatro cosas esenciales: agua, un refugio, alimento y fuego. Si te quedas atrapado en la intemperie, lo primero será buscar un refugio seguro y cómodo. Debe estar cerca de una fuente de agua. Piensa que alguien se preocupará por buscarte. Así que permaneceremos un tiempo en el refugio. Mientras tanto, haremos señales con el humo del fuego o con algo brillante. Pase lo que pase, que no cunda el pánico. Una actitud mental positiva es fundamental. Para ello, es mejor centrarte en las tareas de supervivencia. Sin agua, apenas aguantaríamos unos días con vida. Lo idea es buscar un río y mantenernos cerca de él. Otras opciones son las de encontrar un lago salado, un arroyo o filtraciones de agua. Nos moveremos en zonas donde haya plantas. Las rocas serán más húmedas. Sobre todo, andaremos detrás de un entorno arcilloso. El agua abunda, pero no será potable. Hará falta filtrarla con un tejido. Aunque lo mejor es hacer un fuego y hervirla. Luego, necesitaremos un refugio para situarnos. Una rama baja puede ser un buen sitio, una cueva o una depresión natural. Seguramente, tendremos que cubrirlo con ramas, hierbas, turba o cortezas. Ten cuidado con los insectos. Lo mejor es dormir con algo entre el suelo y tu cuerpo. Puede ser un trozo de tela, por ejemplo. Lo importante es que puedas descansar separado del contacto directo con el suelo. Llega la hora de comer. El hambre es un inconveniente cuando estamos perdidos en la naturaleza. Dicen que podemos aguantar comiendo sólo entre 500 y 800 calorías diarias. Depende de las condiciones climáticas, si hace mucho frío o calor. Si no eres capaz de cazar animales, tendrás que alimentarte de insectos y plantas. No todas son comestibles. Las más recomendables serían: el musgo de Islandia, el árbol del mango, la lechuga de mar o el ajo de campo. Podrías comer las hojas de otras especies si las cocinas. Ten cuidado con aquellas que son tóxicas. Como el estramonio, la adelfa amarilla o el ricino. Hacer fuego nos mantendrá secos y cálidos. Sirve para todo: para secar la ropa, cocinar, esterilizar el agua, repeler insectos o hacer herramientas. Además, nos proporciona luz durante la noche. Es recomendable usar madera seca como combustible. Si estamos en una zona húmeda, pondremos una plataforma de leños para hacer fuego. Recuerda que hacen falta tres ingredientes: oxígeno, calor y combustible. Y si hace viento, tendremos que cavar una fosa. Si no hay suficiente madera, podemos quemar turba. Una vegetación de aspecto similar a la tierra. Hay muchas formas de encender el fuego, como puedes ver en el vídeo. Por último, a la hora de orientarnos nos podemos servir del sol y las estrellas. Como han hecho nuestros antepasados a lo largo de la historia. El sol sale por el este y se pone por el oeste. Cuanto más alto esté, indicará el sur. De noche, buscaremos la estrella polar para que nos indique el norte. Mientras que la cruz del sur nos guiará hacia el otro extremo. Estableceremos puntos de referencia en el paisaje para no perdernos. Pueden ser arroyos, ríos, árboles, montañas… Lo fundamental es que no caminemos en círculos. Sino en una dirección. Tras un tiempo de paciente espera, siguiendo estos consejos, podremos sobrevivir hasta que nos rescaten. No olvides estas reglas del manual de supervivencia. Suerte.