Episodio 31 - Practicas para transformar el miedo - parte 7 - reconocer las sensaciones dolorosas
Sobre este episodio
¡Hola! Soy Gloria Cano, tu coach de respiración y te doy la bienvenida al episodio #31 de Para y Respira. Como hemos comentado en los episodios anteriores, estamos recorriendo una serie de 8 Prácticas para transformar el miedo en claridad propuestos por el maestro zen vietnamita, Thich Nhat Hanh. Esta semana practicaremos el ejercicio número 7 de la serie, pero antes de comenzar, vamos a repasar la serie de las 8 prácticas… · El primer ejercicio consiste en identificar la inspiración y la espiración. · El segundo ejercicio consiste en seguir ambas fases de la respiración durante todo su recorrido. · El tercer ejercicio, consiste en reconocer la presencia del cuerpo. · El cuarto ejercicio es para liberar la tensión del cuerpo. · El quinto ejercicio es para reconocer la alegría. · El sexto ejercicio es para reconocer la felicidad. Ahora, vamos a realizar el séptimo ejercicio de la serie que consiste en reconocer las sensaciones dolorosas o desagradables. Como lo dice el maestro Hanh en su libro titulado MIEDO: El dolor es un tipo de energía que puede desbordarnos y convertirnos en víctimas de nuestras sensaciones dolorosas, ya se trate de una sensación corporal o de una emoción. Porque hay emociones intensas o zonas de energía que se manifiestan desde las profundidades de la conciencia y que son muy dolorosas. Cada vez que emerge una sensación o una emoción dolorosa, esta práctica nos permite aprender cómo manejarla. El método consiste respirar para generar, mediante la consciencia plena, una segunda zona de energía que se haga cargo de la sensación dolorosa. Así la energía de la concentración y la consciencia plena nos permite reconocer y abrazar la emoción perturbadora. Se trata de reconocer estas sensaciones o emociones, podemos decirnos a nosotros mismos: «Hola, miedo. Hola, odio. Hola, tristeza. Sé que están ahí y voy a cuidar de ustedes». Tenemos, por un lado, la energía del dolor y, por el otro, la energía del plena consciencia y la concentración. Cuando esa energía positiva abraza a la energía dolorosa, se producirá un efecto, consistente en que la energía de la plena consciencia impregnará la energía dolorosa como los cálidos rayos de la luz del sol impregnan lo que tocan y hacen que las flores abran sus pétalos. Cuando abrazamos nuestro dolor, las partículas procedentes de la energía de la concentración y la plena consciencia empiezan a impregnar, como hacen los fotones, la zona de dolor, lo que, al cabo de pocos minutos, resulta en una sensación calmante y alentadora. Lo mismo sucede cuando una habitación está fría, encendemos el radiador y este emite ondas de calor. El calor no expulsa al aire frío, sino que lo abraza y lo impregna y, pasado un rato, el aire se calienta. No hay violencia ni lucha alguna en ese proceso, que hace lo mismo que nosotros con esta práctica, es decir, abrazar el dolor con la concentración y la atención plena. Comencemos… Como lo hemos hecho en otros ejercicios, si puedes siéntate cómodamente y separa tu espalda del respaldo de la silla. Relaja tus hombros. Relaja tu mandíbula. Relaja completamente tus manos y, si puedes, cierra tus ojos. Vamos a hacer respiraciones largas y profundas tomando y soltando el aire por la nariz. Recuerda, simplemente se trata de respirar reconociendo las sensaciones dolorosas o desagradables que experimentas, por ejemplo: «Hola, miedo. Hola, odio. Hola, tristeza. Sé que están ahí y voy a cuidar de ustedes». Empecemos… “ «Al inspirar, sé que hay una sensación dolorosa. Al espirar, calmo esa sensación dolorosa».” ¡Gracias por practicar conmigo! Y recuerda que estoy disponible para coordinar sesiones individuales o grupales donde profundizaremos en las prácticas de respiración.