Mentes Dementes 25 de junio de 2021
Sobre este episodio
Como bien dice el célebre Arturo Pérez-Reverte: “Si el mundo fue primero de los brutos, luego de los ricos y después de los rencorosos inteligentes, hoy pertenece a los ofendidos y a los grupos de presión que los controlan”. El hecho de ofenderse, de sentir herido el amor propio o la dignidad, es un sentimiento que en un momento dado todos hemos llegado a experimentar, pero también es cierto que hay personas más sensibles que otras a la ofensa. Hasta hace pocos años. la sociedad sentía admiración por la imagen del que trabajaba y se esforzaba en la vida, por aquél que trataba de alcanzar sus metas y salir vencedor de las adversidades Hoy existe una clara inclinación a solidarizarse y considerar nuevos héroes a quienes se nos presentan como perdedores y víctimas de su infortunio. Casi sin darnos cuenta se ha instalado una nueva figura, personajes que no se responsabilizan de nada, que creen que saben y que son más capaces de lo que son, que nunca encajan las críticas, y que se empeñan en culpar al mundo de su destino poco prometedor. Estas presuntas víctimas, y la estrategia manipuladora de los grupos de presión que los controlan, convertidos en adalides de movimientos feministas, antirracistas, o defensores de la diversidad sexual, son los nuevos censores del siglo XXI, que insisten en ajustar cuentas con una sociedad a la que consideran responsable de todos sus desventuras. El que hasta ahora era un sujeto simplemente victimista e indignado, sube un escalón y se transforma en “ofendidito”, individuo intransigente, que rechaza expresiones e intenta imponer las suyas, reescribe la historia, censura chistes, películas, canciones, tradiciones, o cualquier posicionamiento que no le encaje en su ideario, eso sí, siempre amparado en su argumento de que resultan ofensivos. El resultado es que el resto de ciudadanos cada vez son menos libres, y muchos de ellos practicando una caridad mal entendida, terminan participando en el juego para no molestar a determinados colectivos, poderes fácticos o individuos, o incluso por miedo a ser tachados de intolerantes o deshumanizados. Esta noche queremos hacer una radiografía de la sociedad de los “ofendiditos, y es por ello que os invitamos a participar y tratar de responder a algunas de las preguntas que nos planteamos. ¿Os ofendéis fácilmente cuando dicen algo en contra de lo que opináis?, ¿Somos en España de piel fina y nos ofendemos más rápido que en otros países?, ¿La gente que se ofende mucho o incluso los activistas de ciertas causas son los que después resultan más intolerantes con los demás?, ¿Qué es lo que hace que la gente salte con más facilidad y que esté tan a flor de piel este sentimiento?, ¿Cuánto más ofendido se muestra un colectivos más caso le hacen y eso retroalimenta la situación?,¿Son las Redes Sociales y todo el entorno digital las antorchas y horcas empleadas en relación con este fenómeno?, ¿Hay un vacío de contenidos y razonamientos lógicos que conducen a la estrategia de que algunos se hagan los ofendidos?, ¿Es posible poner límites reales al humor y a la libertad de expresión sin desembocar en pura censura?