1440 - Juan. El Cordero de Dios. Jn 1:29
Sobre este episodio
1440 – Jn 1:29 – El Cordero de Dios. El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. El evangelio de Juan registra el primer año del ministerio público de Jesús no incluido en los evangelios sinópticos de Mateo, Marcos y Lucas. Por ejemplo, entre Mt 4:11 y Mt 4:12; Lc 4:13 y Lc 4:14, transcurre el primer año del ministerio de Jesús que solo está en el evangelio de Juan 1:19-4:42. El apóstol Juan al finalizar el prólogo inicia con ejemplos para dar testimonio sobre el primer año del ministerio de Jesús. El primer testimonio es el de Juan el Bautista al que ya había citado antes en Jn 1:6-8, 15. Los sucesos aquí registrados tuvieron lugar en el punto culminante de su ministerio, a continuación de cuando bautizó a Jesús. Mientras el Señor estaba en el desierto y era tentado (Mt 4:1-11; Lc 4:1-13), Juan el Bautista continuó con su ministerio de predicar el arrepentimiento y de bautizar. En tres días sucesivos, para tres grupos diferentes, Juan el Bautista hizo énfasis en tres verdades sobre Jesucristo. (Jn 1:19-37). Primer día, primer grupo, primer énfasis (Jn 1:19-28). Un grupo de fariseos fueron enviados para interrogar a Juan el Bautista y él va dar testimonio de Jesucristo. “Este es el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron de Jerusalén sacerdotes y levitas para que le preguntasen: ¿Tú, quién eres? Confesó, y no negó, sino confesó: Yo no soy el Cristo.” Con este versículo comienza la narración histórica de la vida pública de Jesús. El apóstol Juan va a dar detalles de la presentación inicial del ministerio de Jesús ya que los evangelios sinópticos solo presentan un resumen de la predicación de Juan el Bautista antes del bautismo en agua de Jesús (Mt 3:7-12; Mr 1:7-8; Lc 3:7-18). El evangelio de Juan se caracteriza por complementar los evangelios sinópticos incluyendo pasajes o información relevante de Jesús. Juan el Bautista da testimonio que él no era el Cristo. La respuesta de Juan no fue suficiente para los judíos, de modo que siguieron con el interrogatorio para descubrir quién era. No podían dejar de conocer la identidad de quien habían iniciado un ministerio llamando al pueblo al arrepentimiento y a la confesión. “Y le preguntaron: ¿Qué pues? ¿Eres tú Elías? Dijo: No soy.” Le preguntan si era Elías para validar lo que había anunciado el profeta Malaquías 3:1; 4:5. En los sinópticos se relaciona al Bautista con Elías (Mt 11:14); Jesús dice: "A la verdad, Elías viene primero, y restaurará todas las cosas. Mas os digo que Elías ya vino, y no le conocieron, sino que hicieron con él todo lo que quisieron" (Mt 17:11-12). Los judíos esperaban la venida de Elías antes de la manifestación del Mesías. De nuevo preguntan ¿Eres tú el profeta? Y respondió: No.” De manera que si no era el Mesías, ni Elías, entonces bien podría ser el profeta. Moisés había anunciado que vendría a la nación un profeta como él (Dt 18:15, 18; Hch 3:22; 7:37). Los fariseos para finalizar la tanda de preguntas “Le dijeron: ¿Pues quién eres? para que demos respuesta a los que nos enviaron. ¿Qué dices de ti mismo?” Juan el Bautista respondió citando al profeta Isaías. “Dijo: Yo soy la voz de uno que clama en el desierto: Enderezad el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías.” (Is 40:3). Segundo día, segundo grupo, segundo énfasis (Jn 1:29-34). “El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es aquel de quien yo dije: Después de mí viene un varón, el cual es antes de mí; porque era primero que yo. Y yo no le conocía; mas para que fuese manifestado a Israel, por esto vine yo bautizando con agua.” Juan el Bautista da su segundo testimonio de Jesús con el título “el Cordero de Dios” anticipando el sacrificio de Jesús en la cruz “por el pecado del mundo.” Jesús estaba regresando de sus 40 días de ayuno en el desierto (Mt 4:1-11; Lc 4:1-13).