1445 - Juan. El amor de Dios. Jn 3:16
Sobre este episodio
1445 – Jn 3:16 – El amor de Dios. Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Jesús confrontó a Nicodemo con su incredulidad en Jn 3:11-12. Luego para dar respuesta a la incredulidad de Nicodemo y a todos aquellos que no creen Dios, comienza a revelar algunas de las cosas celestiales, remarcando nuevamente lo que ha dicho Juan con el mismo sentido antes: "A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, Él le ha dado a conocer" (Jn 1:18). Sólo el Unigénito, el Verbo hecho carne humana, puede hablar de Dios, porque está en el seno del Padre (Jn 1:14; 1Ti 3:16; 1Jn 4:2). La respuesta a la incredulidad (Jn 3:13-15). La incredulidad de Nicodemo tenía dos caras, intelectualmente reconocía a Jesús como un maestro enviado de Dios (Jn 3:2), pero no estaba dispuesto a aceptarlo como Dios. Jesús va hablar de las cosas celestiales, espirituales en las que debía creer para alcanzar la vida eterna. Necesitaba nacer de nuevo al creer y aceptar a Jesús como su Señor y Salvador. Jesús inicia afirmado que Él es el único que posee el conocimiento verdadero de la realidad celestial “Porque nadie ha subido al cielo, excepto el que descendió del cielo: el Hijo del Hombre.” (Jn 3:13; 6:33) BTX4. Para que Nicodemo no ignorara el camino de la salvación, Jesús usa una ilustración del AT en Nm 21:5-9, tipo de su crucifixión: “Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado” (Jn 3:14). Los israelitas por el pecado eran mordidos por la serpiente y se curaban, no por hacer alguna obra o por su propia justicia, sino obedeciendo la Palabra de Dios mirando la serpiente de bronce levantada en el madero. ¿Cuál es el propósito de ser levantado Jesús en un madero? Jesús responde: “para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” (Jn 3:15). Todo aquel que mira por la sola fe al Cristo crucificado, nace de nuevo, es curado de la mordida del pecado mortal y obtiene vida eterna. Pablo lo explica en Gá 3:6-14. Jesús definió la vida eterna: “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado” (Jn 17:3). El amor de Dios (Jn 3:16). Jesús pasa a explicar que el motivo por el cual Dios dio el “don inefable” de Jesucristo fue porque amó al mundo malo y pecador de la humanidad caída. (2Co 9:15). Jesús afirma: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” Con el versículo más conocido y amado de las Escrituras demuestra por lo menos diez cualidades del infinito y eterno amor de Dios: Porque: La razón más grande. De tal manera: La medida más grande. Amó: El amor más grande que excede a todo amor humano. Dios: El Dios más grande y omnipotente. Al mundo: A toda la humanidad. Que dio: El regalo más grande que pueda existir. A su único Hijo: La pertenencia más grande de Dios. Para que todo aquel que en Él cree: Disponible para todos gratuitamente por la fe y no por obras. No se pierda: La pérdida más grande del hombre: La condenación eterna en el infierno. Sino tenga vida eterna: La ganancia más grande del hombre: la eternidad. El plan de la salvación fluyó de “la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres” (Tito 3:4). Pablo escribió: “Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Ro 5:8). Jesús debía morir en sustitución por los pecadores, porque “la paga del pecado es muerte” (Ro 6:23; Is 53:5) y “sin derramamiento de sangre no se hace remisión” de pecados (He 9:22; Is 53:10-11). Por lo tanto, “Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó” (Ef 2:4), “envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por Él…