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Juan Nadie (de Frank Capra con Gary Cooper y Barbara Stanwyck)

· 2 h 03 min · Episodio 11

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Pictures Duración: 122-123 minutos aproximadamente País: Estados Unidos Idioma original: Inglés Formato: Blanco y negro Género: Comedia dramática, drama social, sátira política, romance La película fue la primera producción realizada por la recién creada Frank Capra Productions, compañía que Capra había fundado junto a su colaborador habitual, el guionista Robert Riskin. Warner Bros. proporcionó las instalaciones y se encargó de la distribución. Reparto principal Gary Cooper como John "Long John" Willoughby, Juan Nadie Barbara Stanwyck como Ann Mitchell Edward Arnold como D. B. Norton Walter Brennan como "The Colonel" James Gleason como Henry Connell Spring Byington como la madre de Ann Gene Lockhart como el alcalde Lovett Regis Toomey como Bert Hansen Rod La Rocque como Ted Sheldon Irving Bacon como Beany Harry Davenport como el juez Charles Lane como el redactor mayor Sinopsis Cuando el propietario de un periódico decide reducir drásticamente la plantilla, la periodista Ann Mitchell pierde su trabajo. Antes de marcharse, publica una carta ficticia atribuida a un misterioso hombre llamado John Doe, quien anuncia que se suicidará como protesta contra la indiferencia de la sociedad hacia la gente corriente. Contra todo pronóstico, la carta provoca una enorme reacción popular. El periódico decide entonces explotar el fenómeno y necesita encontrar a alguien que interprete al inexistente Juan Nadie. El elegido es John Willoughby, un antiguo jugador de béisbol convertido en vagabundo, interpretado por Gary Cooper. Lo que comienza como una simple farsa publicitaria adquiere unas dimensiones completamente inesperadas cuando las palabras de Juan Nadie empiezan a inspirar a millones de personas y determinados intereses políticos descubren el enorme poder que puede tener aquel movimiento. Sin revelar su desenlace, Juan Nadie pasa progresivamente de ser una comedia sobre un engaño periodístico a convertirse en una historia mucho más oscura sobre la manipulación de las masas, el poder de la prensa, el populismo y la fragilidad de la democracia. Datos económicos Juan Nadie fue una producción considerablemente cara para la época. El coste final se situó aproximadamente en 1,1 millones de dólares. Capra consiguió que Jack Warner adelantara casi la mitad del presupuesto y cediera las instalaciones de Warner Bros., mientras el resto se financió mediante un préstamo bancario. La película recaudó aproximadamente 1,8 millones de dólares en su estreno estadounidense, una cifra respetable, aunque no suficiente para convertirla en el gran éxito económico que Capra y Riskin necesitaban para consolidar su productora independiente. De hecho, los problemas económicos y fiscales terminarían contribuyendo a la disolución de Frank Capra Productions a finales de 1941. Así pues, fue un éxito razonable de público, pero no el triunfo financiero que necesitaba el ambicioso proyecto empresarial de Capra. Recepción de la crítica en su época La crítica estuvo bastante dividida. Bosley Crowther, de The New York Times, fue muy favorable. Consideró que Capra había realizado una de sus películas más contundentes sobre la democracia y elogió especialmente su afecto por "la gente corriente". También destacó la interpretación de Gary Cooper. Variety, en cambio, encontró el principal problema precisamente en la historia. Consideraba que la construcción narrativa era demasiado artificial, aunque reconocía la espectacularidad de la dirección de Capra y la calidad de las interpretaciones, especialmente la de Barbara Stanwyck. La recepción, por tanto, quedó dividida entre quienes veían una poderosa parábola política y quienes consideraban que Capra había cargado demasiado las tintas y que el argumento terminaba resultando poco convincente. Recepción del público El público respondió bien a la película y sus protagonistas eran dos auténticas estrellas. Gary Cooper se encontraba en uno de los momentos más importantes de su carrera, mientras que Barbara Stanwyck era ya una de las grandes actrices de Hollywood. La película también consiguió algo que posteriormente se convertiría en una de sus mayores virtudes: conectó con el clima político de un país que todavía no había entrado directamente en la Segunda Guerra Mundial y que contemplaba con preocupación el auge de los movimientos autoritarios en Europa. Su popularidad, sin embargo, no alcanzó las dimensiones de Mr. Deeds Goes to Town o Mr. Smith Goes to Washington. Premios y nominaciones Juan Nadie recibió una nominación a los Premios Óscar: Nominada al Óscar a la Mejor Historia Original, para Richard Connell y Robert Presnell Sr. No consiguió finalmente el premio. Además, James Gleason recibió el premio del National Board of Review a la Mejor Interpretación por esta película y El difunto protesta (Here Comes Mr. Jordan). La película también recibió reconocimientos de Photoplay, que distinguió tanto a la película como a las interpretaciones de Gary Cooper y Barbara Stanwyck. Anécdotas y curiosidades Frank Capra tenía clarísimo quién debía interpretar a Juan Nadie. No quería a nadie que no fuera Gary Cooper. Cooper aceptó el papel incluso sin haber leído el guion completo, fundamentalmente porque ya había trabajado con Capra en El secreto de vivir (Mr. Deeds Goes to Town, 1936) y porque tenía muchas ganas de volver a trabajar con él y con Barbara Stanwyck. La combinación Cooper-Capra-Stanwyck era, por tanto, una auténtica garantía de prestigio. Mientras se rodaba Juan Nadie, Barbara Stanwyck estaba atravesando una crisis matrimonial con Robert Taylor. Taylor, que estaba rodando Johnny Eager, se había enamorado de su compañera de reparto Lana Turner. La situación llegó hasta el punto de que Taylor pidió el divorcio a Stanwyck. Según TCM, durante el rodaje de Juan Nadie, Stanwyck tuvo que enfrentarse a aquella situación personal mientras continuaba trabajando. Finalmente, cuando Lana Turner dejó claro que no quería mantener una relación a largo plazo con Taylor, Stanwyck y Taylor se reconciliaron. Es decir, mientras en pantalla Stanwyck interpretaba a una periodista que iba viendo cómo su mundo se desmoronaba, fuera de cámara estaba atravesando una auténtica crisis sentimental de Hollywood. Capra no tenía decidido el final definitivo cuando comenzó el rodaje. Llegó a rodar o montar cinco finales diferentes, y varios fueron sometidos a proyecciones de prueba. En una de las versiones, John Doe terminaba saltando desde el tejado del Ayuntamiento. Otra versión modificaba radicalmente el desenlace. Finalmente se utilizó una quinta versión. según Capra, recibió una carta de un espectador que se identificaba precisamente como "John Doe" y que le sugería cómo debía terminar la película. Aquella idea influyó en el desenlace definitivo. Y el propio Capra reconoció posteriormente que no estaba completamente satisfecho con ninguno de los finales que había rodado. Durante un tiempo se proyectaron distintos finales La cosa llegó todavía más lejos. Después de los estrenos de marzo de 1941, hubo un momento en el que se estaban proyectando versiones diferentes de la película en distintas ciudades estadounidenses. Capra llegó a reconocer que en San Francisco, Los Ángeles y Washington podían estar proyectándose versiones diferentes. Es una situación extraordinariamente rara para una película de un gran estudio y demuestra hasta qué punto Capra estaba desesperado por encontrar un desenlace que funcionara con el público. Capra mantuvo en secreto durante buena parte del rodaje cuál era realmente el contenido de la película. No era solamente una cuestión de marketing. El director temía que determinados grupos fascistas estadounidenses presionaran a Warner Bros. para impedir o dificultar la distribución de la película. El argumento sobre un movimiento populista manipulado por un poderoso empresario podía resultar políticamente explosivo en Estados Unidos en 1940-1941. La preocupación no era completamente descabellada: el país estaba profundamente dividido sobre el aislacionismo, la intervención en Europa y el ascenso de los regímenes autoritarios. La otra razón por la que Capra guardaba silencio era bastante más prosaica: el guion ni siquiera estaba completamente terminado cuando comenzó el rodaje. Por eso el secretismo le servía para dos cosas: evitar posibles interferencias de Warner Bros. y ganar tiempo mientras la película iba tomando forma. La famosa concentración de seguidores de Juan Nadie necesitó aproximadamente 1.500 extras. Además, gran parte del rodaje se realizó de noche. Los extras cobraban 5,50 dólares por noche y recibían una comida en caja, una cifra que nos permite hacernos una idea de la dimensión de aquella secuencia para una película de 1941. La escena es fundamental porque Capra quería mostrar visualmente cómo un fenómeno aparentemente inocente puede transformarse en un movimiento de masas. Un pequeño guiño a Disney Gary Cooper y Walter Brennan tocan juntos la armónica y el instrumento de viento en una escena informal. La melodía que interpretan es "Hi-Diddle-Dee-Dee (An Actor's Life for Me)", procedente de Pinocho (1940), estrenada apenas un año antes. Algunas de las escenas exteriores se rodaron en Wrigley Field, en Los Ángeles, además de Griffith Park y otras localizaciones de California. El estadio resultaba particularmente apropiado para las escenas relacionadas con el pasado de John Willoughby como jugador de béisbol. En septiembre de 1941, pocos meses después del estreno, Gary Cooper, Barbara Stanwyck y Edward Arnold volvieron a interpretar sus personajes en una versión radiofónica de treinta minutos para The Screen Guild Theatre. Y Capra y Riskin habían llegado a hablar de una posible continuación titulada The Further Adventures of John Doe Nunca llegó a realizarse porque los problemas económicos de Frank Capra Productions terminaron provocando la desaparición de la compañía. El mismo año del estreno, Warner Bros. aprovechó el título para realizar un cortometraje de animación llamado Meet John Doughboy, protagonizado por Porky Pig. No era una continuación ni tenía relación argumental con la película de Capra: era simplemente una parodia del título y de la temática. Retrospectiva y legado Con el paso de las décadas, Juan Nadie ha adquirido una importancia considerablemente mayor de la que tuvo durante su estreno. Hoy se considera una de las películas políticas más interesantes de Frank Capra y suele situarse junto a El secreto de vivir y Caballero sin espada como parte de su gran ciclo sobre el hombre corriente frente a las estructuras de poder. Pero tiene una diferencia fundamental respecto a aquellas películas: aquí el optimismo de Capra aparece mucho más amenazado. La película habla de populismo, manipulación mediática, culto a la personalidad, propaganda, concentración del poder económico y utilización política de las emociones de las masas. Y lo hace justo cuando Europa se encontraba inmersa en la Segunda Guerra Mundial. La UCLA la ha descrito retrospectivamente como una advertencia sobre los peligros del populismo y de los movimientos de masas manipulados políticamente. Su reputación actual es bastante sólida. En Rotten Tomatoes alcanza actualmente un 92 % de críticas profesionales positivas y un 82 % de valoración del público, aunque estos indicadores modernos no deben confundirse con la recepción original. También aparece en la selección del American Film Institute de las películas estadounidenses más inspiradoras, donde ocupa el puesto 49. Curiosamente, durante muchos años fue considerada algo así como la película "menor" de la trilogía populista de Capra, eclipsada por El secreto de vivir y Caballero sin espada. Hoy, sin embargo, algunos espectadores la consideran incluso más interesante por su tono oscuro y por su extraordinaria actualidad. Comentario final Juan Nadie es una película fascinante precisamente porque no es una película de Frank Capra completamente cómoda. Tiene todos los elementos del Capra clásico: el hombre corriente, la bondad, el idealismo, el poder del pueblo y la esperanza de que los ciudadanos normales puedan cambiar las cosas. Pero debajo de todo eso hay una película mucho más amarga. Capra parece preguntarse qué ocurre cuando ese mismo pueblo que puede salvar la democracia también puede ser manipulado por alguien que descubra cómo hablarle al oído. Y ahí está lo mejor de la película. Gary Cooper está magnífico. Su Juan Willoughby es ingenuo, simpático y profundamente humano, y Cooper consigue que el personaje resulte creíble incluso cuando el argumento empieza a llevarlo hacia situaciones cada vez más improbables. Barbara Stanwyck, por su parte, está extraordinaria: rápida, inteligente, ambiciosa y emocionalmente mucho más compleja de lo que podría parecer al principio. Pero el guion tiene problemas. Capra y Riskin quieren meter demasiadas ideas en una sola película, y algunos discursos son excesivamente largos. El tramo final, además, exige al espectador un acto de fe bastante considerable. La propia crítica de Variety ya detectó en 1941 ese problema: consideraba que la historia era demasiado artificial pese a la brillantez formal de Capra. Aun así, hay películas que ganan importancia con el paso del tiempo porque cambian las circunstancias del mundo que las observa. Juan Nadie es una de ellas. En 1941 podía parecer una fábula política algo ingenua. Hoy resulta inquietantemente reconocible: un medio de comunicación inventa un personaje, el público lo convierte en símbolo, el símbolo se transforma en movimiento y alguien descubre que ese movimiento puede utilizarse para alcanzar el poder. No todo funciona, y probablemente no sea la mejor película de Frank Capra. Pero cuando una película de 1941 consigue que su argumento político parezca escrito pensando en el presente, hay que reconocerle algo que va mucho más allá de sus virtudes cinematográficas: una capacidad extraordinaria para anticipar los peligros de la manipulación de las masas. https://www.ivoox.com/plus?affiliate-code=af5b0e46baf4ad937869c044bd46bcbf https://www.ivoox.com/premium?affiliate-code=0313ce6ca481986b3f6c1b4a348b6745 https://www.ivoox.com/plus?affiliate-code=af5b0e46baf4ad937869c044bd46bcbf

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