Charada (de Stanley Donen con Cary Grant y Audrey Hepburn) (1963)
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Ware Guion: Peter Stone, a partir de una historia de Peter Stone y Marc Behm Fotografía: Charles Lang Jr. Montaje: James Clark Música: Henry Mancini Canción principal: Charade, música de Henry Mancini y letra de Johnny Mercer Diseño de producción: Jean d'Eaubonne Vestuario: Hubert de Givenchy, especialmente para Audrey Hepburn Diseño de títulos: Maurice Binder Estudio/Productora: Stanley Donen Productions / Universal Pictures Distribución: Universal Pictures Duración: 113 minutos País: Estados Unidos Idioma original: Inglés, con algunos diálogos en francés, alemán e italiano Formato: Color, Technicolor Género: Thriller romántico, comedia de suspense, comedia romántica y misterio. Es una película especialmente difícil de encasillar porque combina intriga criminal, romance, humor y elementos propios del cine de espionaje. La película fue rodada en gran parte en escenarios reales de París, incluyendo las inmediaciones del Sena, Notre Dame, la Torre Eiffel y las calles de la ciudad, además de varias escenas rodadas en Megève, en los Alpes franceses. Aproximadamente la mitad del metraje se filmó en exteriores. Reparto principal Audrey Hepburn como Regina "Reggie" Lampert Cary Grant como Peter Joshua, aunque durante la película utilizará distintas identidades Walter Matthau como Hamilton Bartholomew James Coburn como Tex Panthollow George Kennedy como Herman Scobie Dominique Minot como Sylvie Gaudet Ned Glass como Leopold W. Gideon Jacques Marin como el inspector Edouard Grandpierre Paul Bonifas como Félix, el comerciante de sellos Sinopsis Regina Lampert disfruta de unas vacaciones en los Alpes franceses cuando conoce a un encantador y misterioso hombre llamado Peter Joshua. Poco después regresa a París y descubre que su marido ha sido asesinado y que, además, había llevado una vida mucho más complicada de lo que ella imaginaba. Pronto aparecen varios hombres que parecen estar interesados en una considerable suma de dinero desaparecida durante la Segunda Guerra Mundial y que, según parece, estaba relacionada con el difunto marido de Regina. Mientras intenta averiguar qué está sucediendo, Regina se encuentra atrapada entre hombres cuyas identidades y verdaderas intenciones no terminan de estar claras. El único en quien parece poder confiar es precisamente Peter Joshua, aunque incluso de él existen motivos para sospechar. A partir de ahí comienza una deliciosa combinación de misterio, persecuciones, asesinatos, romance y humor ambientada en una de las ciudades más cinematográficas del mundo: París. Datos económicos y recepción de su época Charada fue un éxito comercial importante para Universal. Con un presupuesto aproximado de 3 millones de dólares, consiguió alrededor de 13,5 millones de dólares de recaudación en Estados Unidos, multiplicando varias veces su coste de producción. La crítica de la época también fue muy favorable, especialmente por la combinación de suspense, humor y romance, la dirección de Donen y, sobre todo, la química entre Cary Grant y Audrey Hepburn. The New York Times destacó precisamente el trabajo del director y la relación entre sus dos protagonistas. El público respondió igualmente muy bien y la película mantuvo una popularidad considerable después de su estreno. Esa aceptación no ha desaparecido con el tiempo: actualmente continúa siendo una de las comedias de suspense más queridas del Hollywood de los años sesenta. Premios y nominaciones Premios Óscar Nominada al Óscar a la Mejor Canción Original por Charade, con música de Henry Mancini y letra de Johnny Mercer. Premios BAFTA Ganó el BAFTA a la Mejor Actriz Británica para Audrey Hepburn. Nominada al BAFTA al Mejor Actor Extranjero para Cary Grant. Globos de Oro Nominada al Globo de Oro al Mejor Actor en Comedia o Musical para Cary Grant. Nominada al Globo de Oro a la Mejor Actriz en Comedia o Musical para Audrey Hepburn. Anécdotas y curiosidades Cary Grant ya había rechazado trabajar con Audrey Hepburn La historia de Charada empieza, en cierto modo, varios años antes. A Cary Grant ya le habían ofrecido trabajar con Audrey Hepburn en Vacaciones en Roma, pero el actor rechazó el papel porque consideraba que era demasiado mayor para interpretar convincentemente al interés romántico de Hepburn. El papel terminó en manos de Gregory Peck. Cuando Stanley Donen le ofreció Charada, Grant finalmente aceptó, pero esta vez quiso que la película tuviera muy presente la diferencia de edad entre ambos. Tenía 59 años durante el rodaje, mientras que Hepburn tenía 33. Grant puso una condición bastante peculiar Para evitar que la diferencia de edad resultara incómoda, Cary Grant pidió que el personaje de Audrey Hepburn fuera quien persiguiera sentimentalmente a su personaje, y no al contrario. El guion fue modificado para que Reggie fuese la parte más activa en la relación. Esto produjo además una inversión muy divertida de los roles tradicionales: Hepburn es quien muestra interés por Grant, mientras él adopta una actitud más distante, irónica y cautelosa. La propia Biblioteca del Congreso señala que esta modificación fue una de las claves para que la pareja funcionara tan bien en pantalla. La química entre Grant y Hepburn fue inmediata A pesar de la diferencia de edad, la combinación resultó extraordinariamente eficaz. Hepburn aportaba juventud, espontaneidad y una comicidad muy natural, mientras que Grant aportaba esa mezcla de elegancia, ironía y misterio que había perfeccionado durante décadas. Fue además la única película que protagonizaron juntos. Después del rodaje, Hepburn habló con enorme cariño de Grant y llegó a decir: "Trabajar con Cary es muy fácil". Grant, por su parte, declaró que lo que quería por Navidad era hacer otra película con Audrey Hepburn. Pero esa segunda película nunca llegó. Peter Stone tuvo que ingeniárselas para conseguir que Hollywood comprara su guion Peter Stone había escrito The Unsuspecting Wife, el guion que acabaría convirtiéndose en Charada, pero ningún estudio quería producirlo. Stone decidió entonces transformar el material en una novela corta, con la colaboración de Marc Behm, y consiguió publicarla en la revista Redbook. La publicación llamó la atención de Stanley Donen, que compró los derechos y recuperó el proyecto cinematográfico. Es decir, un guion que Hollywood había rechazado terminó llegando a Hollywood precisamente gracias a haber sido convertido temporalmente en una historia publicada en una revista. Y eso creó un curioso problema para los Óscar Como Stone había publicado la historia antes de que se realizara la película, surgió una discusión sobre si el guion debía considerarse original o adaptado. Paradójicamente, aquella cuestión terminó teniendo poca importancia porque Charada solo recibió una nominación al Óscar, la de Mejor Canción. Audrey Hepburn volvió a ponerse ropa de Givenchy El vestuario de Audrey Hepburn fue diseñado por Hubert de Givenchy, uno de los grandes responsables de la imagen sofisticada que la actriz proyectó durante los años sesenta. La colaboración entre ambos ya era legendaria desde Desayuno con diamantes. En Charada, Givenchy volvió a convertir la ropa de Hepburn en parte esencial de la película: abrigos, vestidos, sombreros y conjuntos parisinos que contribuyen enormemente a su estética. La película es, en cierto sentido, tanto una comedia de suspense como un auténtico escaparate de la moda parisina de los años sesenta. París sufrió frío... y nieve La historia está ambientada en primavera, pero el rodaje exterior tuvo lugar durante meses de invierno. En diciembre de 1962, el equipo se encontró con temperaturas extremadamente bajas y nieve en París. Curiosamente, la nieve terminó siendo útil para una de las secuencias iniciales. Las escenas en las que los personajes de Grant y Hepburn se conocen fueron rodadas durante cinco días en enero de 1963 en la estación alpina de Megève, en los Alpes franceses. La película aprovechó París de verdad No estamos ante una película que simplemente utilizara unos cuantos fondos parisinos. El equipo rodó en las calles, junto al Sena, cerca de Notre Dame, alrededor de la Torre Eiffel y en otros lugares reconocibles de la ciudad. También se rodaron escenas en las famosas alcantarillas parisinas. El resultado es que París no funciona simplemente como decorado: forma parte de la personalidad de la película. James Coburn interpreta a Tex Panthollow. Solo tres años antes había aparecido en Los siete magníficos, y todavía estaba construyendo la imagen de actor elegante y duro que acabaría convirtiéndolo en una estrella internacional. Su presencia, junto con la de George Kennedy y Walter Matthau, proporciona a la película un reparto secundario extraordinariamente sólido. Stanley Donen hace un pequeño cameo El propio director aparece brevemente en la película. Pero no es el único miembro del equipo que se divirtió apareciendo delante de la cámara: Peter Stone, el guionista, también realiza un pequeño cameo. Son apariciones fugaces que pueden pasar completamente desapercibidas. Los famosos títulos iniciales son obra de Maurice Binder Los títulos de crédito iniciales, con su estética gráfica y animada, fueron diseñados por Maurice Binder. Binder se convertiría poco después en una figura fundamental del cine de espionaje al diseñar los célebres títulos de crédito de las películas de James Bond. Su trabajo en Charada anticipa algunas de las soluciones visuales que posteriormente asociaríamos con el universo Bond. Henry Mancini estuvo detrás de la música La banda sonora fue compuesta por Henry Mancini, uno de los grandes compositores del Hollywood de la época. La canción Charade, con letra de Johnny Mercer, fue nominada al Óscar. La combinación de la música de Mancini con las imágenes de París contribuyó enormemente al carácter elegante y cosmopolita de la película. Una frase tuvo que modificarse después del asesinato de Kennedy Existe una curiosidad muy llamativa relacionada con el estreno. En una escena, Audrey Hepburn pronunciaba una frase en la que decía que los protagonistas podían ser "asesinados en cualquier momento". La película se estrenó apenas unas semanas después del asesinato del presidente John F. Kennedy, el 22 de noviembre de 1963. Por sensibilidad hacia el acontecimiento, en algunas copias destinadas a la exhibición estadounidense la palabra "assassinated" fue sustituida por "eliminated". Es uno de esos pequeños detalles que permiten comprobar hasta qué punto los acontecimientos reales podían afectar incluso a películas que ya estaban terminadas. La película estuvo a punto de ser otra cosa Stanley Donen había sido profundamente influido por Alfred Hitchcock, especialmente por Con la muerte en los talones. El propio Donen reconoció la influencia de aquella película y la intención de construir una historia que mezclara suspense, humor, romance y falsas identidades. El resultado fue tan conseguido que con frecuencia Charada ha sido descrita como "la mejor película de Hitchcock que Hitchcock nunca hizo". Retrospectiva y legado Con el paso de los años, Charada ha ganado todavía más prestigio y actualmente está considerada uno de los grandes clásicos de la comedia de suspense de Hollywood. Su combinación de misterio, romance, humor y sofisticación visual ha hecho que siga siendo especialmente popular entre los aficionados al cine clásico. La película fue incorporada en 2022 al National Film Registry de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, que la considera cultural, histórica o estéticamente significativa. Uno de sus mayores legados es la pareja formada por Cary Grant y Audrey Hepburn. Su única colaboración cinematográfica ha terminado convirtiéndose en una de las parejas más elegantes y carismáticas de la historia del cine. También se ha convertido en una referencia para las películas que mezclan suspense y comedia romántica sin necesidad de decantarse completamente por ninguno de los dos géneros. La película mantiene además una extraordinaria vigencia estética. París, los trajes de Givenchy, la fotografía de Charles Lang, los títulos de Maurice Binder y la música de Mancini hacen que incluso seis décadas después conserve un aspecto extraordinariamente moderno. Y quizá lo más importante sea que no ha envejecido como una simple película de intriga. Su encanto procede precisamente de la mezcla de géneros y del enorme carisma de sus protagonistas. Comentario final Charada es una película que consigue algo que parece sencillo pero que en realidad es dificilísimo: entretener al espectador durante casi dos horas sin dejar de ser elegante. Stanley Donen entiende perfectamente que no necesita competir con Alfred Hitchcock en suspense puro. En lugar de eso, toma algunos de los ingredientes del cine hitchcockiano —identidades falsas, peligro, persecuciones, misterio y un protagonista masculino cuya verdadera naturaleza nunca termina de estar clara— y los mezcla con la comedia sofisticada y el romance. El resultado tiene personalidad propia. Audrey Hepburn está maravillosa. Su Regina es inteligente, divertida, vulnerable y tremendamente encantadora. Pero además demuestra unas excelentes dotes para la comedia física, algo que a veces queda injustamente eclipsado por su elegancia. Cary Grant, por su parte, parece hecho para este personaje. A los 59 años no intenta competir con el joven galán que había sido dos décadas antes. Hace algo mucho más inteligente: convierte su edad, su experiencia y su proverbial elegancia en parte del atractivo del personaje. Y la química entre ambos es extraordinaria. A su alrededor, Walter Matthau, James Coburn y George Kennedy forman un grupo de secundarios que eleva muchísimo la película y evita que la intriga dependa exclusivamente de sus dos protagonistas. Pero hay otro protagonista que no puede olvidarse: París. La ciudad está fotografiada de una manera tan hermosa que prácticamente cada calle, cada plaza y cada monumento parecen formar parte de la aventura. La fotografía de Charles Lang, el vestuario de Givenchy y la música de Mancini completan una estética de una sofisticación difícil de igualar. ¿Tiene defectos? Naturalmente. La trama exige cierta suspensión de la incredulidad y algunos giros pueden resultar deliberadamente rocambolescos. Pero pedirle realismo absoluto a Charada sería casi como pedirle a una copa de champán que supiera a agua. Su objetivo es otro. Quiere divertir, intrigar, seducir y hacer sonreír. Y lo consigue. Charada es uno de los grandes placeres del Hollywood de los años sesenta: una película inteligente, elegante, romántica y tremendamente entretenida que, seis décadas después, conserva intacto su encanto. https://www.ivoox.com/premium?affiliate-code=985097bbe4dc8c1b333282b900e6636c https://www.ivoox.com/premium?affiliate-code=0313ce6ca481986b3f6c1b4a348b6745 https://www.ivoox.com/plus?affiliate-code=af5b0e46baf4ad937869c044bd46bcbf