Bodas Reales (de Stanley Donen con Fred Astaire y Jane Powell)
Sobre este episodio
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Duración: 93 minutos País: Estados Unidos Idioma original: Inglés Fotografía: Technicolor Género: Comedia musical, romance REPARTO PRINCIPAL Fred Astaire — Tom Bowen Jane Powell — Ellen Bowen Peter Lawford — Lord John Brindale Sarah Churchill — Anne Ashmond Keenan Wynn — Irving Klinger / Edgar Klinger Albert Sharpe — James Ashmond Viola Roache — Sarah Ashmond Henri Letondal — el sobrecargo James Finlayson — el taxista SINOPSIS Tom y Ellen Bowen son hermanos y forman una popular pareja de baile en Broadway. Cuando su espectáculo termina su temporada en Nueva York, reciben una propuesta para llevarlo a Londres, precisamente durante las celebraciones de la boda de la princesa Isabel con Philip Mountbatten. El viaje a Inglaterra cambia rápidamente las vidas de ambos. Ellen conoce al aristócrata Lord John Brindale, mientras Tom encuentra una nueva posibilidad sentimental relacionada con el mundo artístico londinense. Los romances amenazan con alterar el equilibrio de una pareja profesional que lleva años trabajando junta, y los dos hermanos tendrán que decidir hasta dónde están dispuestos a sacrificar su vida artística por el amor. DATOS ECONÓMICOS Y RECEPCIÓN DE LA ÉPOCA La película costó oficialmente 1.590.920 dólares, apenas unos 12.000 dólares por encima del presupuesto previsto. Los registros de MGM contabilizaron 2.548.000 dólares de ingresos en Estados Unidos y Canadá y otros 1.354.000 en el extranjero, generando un beneficio aproximado de 584.000 dólares para el estudio. Variety la incluyó entre los mayores éxitos de taquilla de 1951. La recepción de la época fue favorable aunque no entusiasta de manera unánime. El New York Times consideró que la película tenía mucho baile y varias canciones agradables, aunque señalaba que Astaire había tenido trabajos cinematográficos mejores. El Los Angeles Times destacó especialmente a Astaire y a Jane Powell y consideró que la película ofrecía suficiente entretenimiento para satisfacer al público. PREMIOS Y NOMINACIONES OSCAR 1952 Nominada al Oscar a la Mejor Canción Original: “Too Late Now”, música de Burton Lane y letra de Alan Jay Lerner. No obtuvo el Oscar. OTROS RECONOCIMIENTOS Ganadora del Photoplay Award a una de las mejores películas del mes, correspondiente a abril de 1951. ANÉCDOTAS Y CURIOSIDADES La película nació originalmente con otro título y otro reparto. A comienzos de 1949 MGM preparaba una producción llamada Niagara Falls, concebida como una historia de luna de miel y con Fred Astaire y June Allyson como protagonistas. El título tuvo que cambiarse porque Hal Roach Studios ya había registrado una película con ese nombre. El proyecto terminó trasladándose a Londres y se convirtió en Royal Wedding. June Allyson tuvo que abandonar el proyecto después de quedarse embarazada. La siguiente elección del estudio fue Judy Garland, que ya había trabajado con Astaire y Peter Lawford en Easter Parade. Garland fue contratada para interpretar a Ellen, pero durante los ensayos comenzaron los problemas. No quería trabajar jornadas completas y empezó a faltar a los preparativos alegando problemas de salud. MGM terminó suspendiéndola en junio de 1950 y finalmente la sustituyó por Jane Powell. La ruptura fue especialmente importante porque poco después MGM puso fin al contrato de Garland, que llevaba vinculada al estudio desde 1935. La salida de Garland tuvo además una consecuencia inesperada. Una de las canciones que habían sido concebidas para su personaje, “You're All the World to Me”, acabó siendo interpretada por Fred Astaire. Y aquella modificación permitió realizar uno de los números de baile más famosos de toda la historia del musical. Astaire llevaba tiempo queriendo hacer una escena en la que pareciera bailar por las paredes y el techo. La solución fue construir una habitación completa dentro de una especie de enorme barril giratorio. Los muebles, lámparas y demás elementos permanecían sujetos al decorado mientras toda la habitación giraba alrededor de la cámara. El operador y la cámara estaban instalados en una plataforma que giraba conjuntamente con el decorado, de manera que Astaire podía bailar normalmente mientras la habitación parecía inclinarse a su alrededor. El resultado fue tan convincente que durante años hubo espectadores que creyeron que se había conseguido mediante efectos ópticos mucho más complejos. En realidad, la técnica era esencialmente mecánica: el decorado giraba y Astaire bailaba en su interior. La cámara permanecía orientada respecto al suelo real mientras el escenario cambiaba de posición. La idea exacta de aquel número tiene incluso una pequeña disputa de autoría. Stanley Donen contó posteriormente que Alan Jay Lerner había sido quien propuso la idea de hacer bailar a Astaire por el techo. Sin embargo, el propio Astaire afirmó en entrevistas que la idea había partido de él. Lo que sí está claro es que Donen y su equipo encontraron una solución técnica extraordinariamente ingeniosa para hacerla posible. La secuencia tuvo una vida mucho más larga que la propia película. Décadas después inspiró el famoso videoclip de Lionel Richie “Dancing on the Ceiling”, que reproducía deliberadamente la idea de bailar sobre paredes y techo como homenaje a Astaire. El argumento tenía además una inspiración muy personal. Alan Jay Lerner se basó parcialmente en la vida artística de Fred Astaire y su hermana Adele. Los dos hermanos habían formado una de las parejas de baile más famosas de Broadway y posteriormente habían triunfado también en Londres. La carrera conjunta terminó cuando Adele se retiró para casarse con Lord Charles Cavendish, miembro de la aristocracia británica. La semejanza con la historia de Tom y Ellen es evidente, aunque en la vida real Adele era incluso un año mayor que Fred, mientras que Jane Powell era treinta años menor que Astaire. Stanley Donen tenía en aquel momento una experiencia relativamente limitada como director. Había codirigido Un día en Nueva York con Gene Kelly en 1949, pero Bodas reales fue su primera película dirigida en solitario. Con ella comenzó a demostrar que podía desarrollar un lenguaje propio dentro del musical y no limitarse a ser el colaborador de otros coreógrafos o directores. La producción tuvo también una curiosa conexión con la familia real británica. Sarah Churchill, hija del primer ministro británico Winston Churchill, interpretó a Anne Ashmond. Era su debut cinematográfico estadounidense. MGM quiso utilizar la relación familiar como reclamo publicitario, pero la publicidad del estudio recibió instrucciones expresas de no mencionar que Sarah Churchill era hija de Winston Churchill. Incluso un responsable de los trailers de MGM mostró sus dudas sobre la conveniencia de promocionarla de esa manera. La boda que sirve de telón de fondo para la película era la de la princesa Isabel y Philip Mountbatten, celebrada en 1947. Aunque la película se estrenó cuatro años después, la boda real seguía siendo un acontecimiento enormemente presente en la memoria del público y proporcionaba a MGM un marco perfecto para llevar a sus personajes estadounidenses al Londres de la aristocracia y los grandes espectáculos. Fred Astaire y Jane Powell tuvieron una química profesional muy notable, pese a que inicialmente Astaire recibió con cierta sorpresa la elección de Powell. Ella había nacido prácticamente al mismo tiempo que él y Adele habían terminado su asociación profesional. La película juega precisamente con la diferencia generacional entre ambos, pero su pareja artística funciona gracias a la extraordinaria seguridad de Astaire y a la capacidad vocal y coreográfica de Powell. La producción se rodó principalmente entre julio y agosto de 1950, con nuevas tomas realizadas en octubre. MGM trabajó con un presupuesto relativamente ajustado para un musical de estas características y los registros internos del estudio muestran que el coste final apenas superó la cantidad inicialmente prevista. Uno de los números más recordados fuera del famoso baile de las paredes es “How Could You Believe Me When I Said I Love You When You Know I've Been a Liar All My Life?”. Su título deliberadamente larguísimo era parte del gag, y la interpretación de Astaire y Powell recibió en la época incluso más elogios que el famoso número del techo en algunas críticas contemporáneas. La película contiene además un curioso reflejo de la propia carrera de Astaire: Tom y Ellen son una pareja profesional que teme que el amor pueda acabar separándolos artísticamente. Esa situación permitía convertir en argumento cinematográfico una experiencia que Astaire había vivido en primera persona cuando Adele abandonó los escenarios. Aunque hoy suele recordarse principalmente por dos o tres números musicales, en su estreno la película fue presentada como una producción de gran espectáculo alrededor de Astaire. Variety la incluyó entre las películas de mayor recaudación de 1951, confirmando que el público seguía respondiendo muy bien a los musicales protagonizados por el veterano bailarín. RETROSPECTIVA Y LEGADO Bodas reales no suele situarse entre los musicales más sofisticados de MGM desde el punto de vista argumental, y su historia romántica funciona sobre todo como vehículo para las actuaciones musicales. Sin embargo, contiene suficiente material memorable para haber sobrevivido con mucha más fuerza que otras producciones de su época. Su importancia está especialmente ligada a Fred Astaire y a Stanley Donen. Astaire demuestra una vez más que podía convertir un movimiento aparentemente sencillo en un acontecimiento cinematográfico, mientras Donen empieza a revelar el sentido del ritmo visual que desarrollaría plenamente durante los años siguientes. Pero por encima de todo permanece You're All the World to Me, la célebre secuencia en la que las leyes de la gravedad parecen desaparecer. La innovación técnica utilizada para filmarla convirtió un problema aparentemente imposible en una de las imágenes más reconocibles del musical clásico. La película también posee interés como documento de una época en la que la boda de una princesa británica podía convertirse en el argumento suficiente para lanzar una superproducción musical de Hollywood. La combinación de Londres, aristocracia, romance, canciones y Fred Astaire resultó ser una fórmula comercial suficientemente eficaz para convertirla en uno de los éxitos de MGM de 1951. COMENTARIO FINAL Bodas reales es una de esas películas cuya historia puede parecer bastante más convencional de lo que realmente es su puesta en escena. El argumento es ligero, los romances siguen caminos perfectamente reconocibles y buena parte de la trama funciona como excusa para que Fred Astaire y Jane Powell entren en acción. Pero entonces aparece Astaire. Y basta una habitación que gira sobre sí misma para recordar por qué este hombre fue algo completamente distinto a un simple bailarín de Hollywood. La famosa secuencia del techo no necesita trucos digitales, grandes efectos ni una narración complicada: necesita una idea ingeniosa, una cámara colocada en el lugar adecuado y a Fred Astaire bailando como si aquello fuese lo más normal del mundo. Stanley Donen entiende perfectamente que el musical no consiste únicamente en colocar canciones entre las escenas de una comedia. La cámara, el espacio y el movimiento forman parte de la coreografía. Por eso, incluso cuando el argumento se vuelve previsible, la película conserva una elegancia visual que sigue funcionando. Bodas reales quizá no sea la obra definitiva de Stanley Donen ni uno de los musicales más profundos de MGM. Pero contiene una de esas escenas capaces de justificar por sí solas la supervivencia de una película durante generaciones. Cuando Fred Astaire empieza a bailar por las paredes y el techo, Hollywood deja de parecer Hollywood durante unos minutos y se convierte simplemente en magia. https://www.ivoox.com/plus?affiliate-code=af5b0e46baf4ad937869c044bd46bcbf https://www.ivoox.com/premium?affiliate-code=0313ce6ca481986b3f6c1b4a348b6745 https://www.ivoox.com/plus?affiliate-code=af5b0e46baf4ad937869c044bd46bcbf