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El Terror (de Roger Corman con Boris Karloff y Jack Nicholson)

· 1 h 19 min · Episodio 16

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Distribución: American International Pictures Duración: 81 minutos País: Estados Unidos Idioma original: Inglés Fotografía: Color Género: Terror gótico, misterio y horror sobrenatural REPARTO PRINCIPAL Boris Karloff — Barón Victor Frederick von Leppe Jack Nicholson — Teniente André Duvalier Sandra Knight — Helene / Ilsa Dick Miller — Stefan Dorothy Neumann — Katrina, la anciana Jonathan Haze — Gustaf SINOPSIS Un joven teniente del ejército napoleónico, André Duvalier, queda separado de su regimiento y vaga por una costa desconocida. Allí encuentra a una misteriosa mujer llamada Helene que parece aparecer y desaparecer de manera inexplicable y que lo conduce hasta un extraño castillo. En la fortaleza conoce al enigmático barón von Leppe, un hombre atormentado que vive prácticamente aislado del mundo junto a su criado. Poco a poco, André descubre que alrededor del castillo existe una historia de muerte, brujería y fantasmas, mientras la misteriosa Helene parece estar relacionada con un secreto enterrado desde hace muchos años. DATOS ECONÓMICOS Y RECEPCIÓN DE LA ÉPOCA El presupuesto anunciado por Variety fue de aproximadamente 800.000 dólares, una cifra considerable para una producción de Roger Corman pero que debe entenderse dentro de su sistema de producción y del aprovechamiento extremo de decorados y material ya existente. La película se estrenó el 25 de septiembre de 1963 en Los Ángeles formando programa doble con Dementia 13, de Francis Ford Coppola. No se han localizado cifras fiables de taquilla que permitan establecer con precisión su resultado comercial. La recepción de la época fue discreta pero no completamente negativa. El Los Angeles Times la recomendó a los espectadores aficionados a las historias de terror y destacó especialmente su fotografía y sus decorados, aunque describió su argumento como lento. Con el paso del tiempo, la valoración crítica se ha vuelto mucho más severa y suele considerarse una de las producciones más irregulares de Corman. ANÉCDOTAS Y CURIOSIDADES La historia de cómo nació El Terror es probablemente mucho más interesante que la propia película. Roger Corman estaba terminando El cuervo cuando descubrió que disponía de aproximadamente dos días adicionales de trabajo de Boris Karloff y que los enormes decorados góticos utilizados para aquella película iban a ser desmontados inmediatamente. En lugar de desperdiciar aquellos recursos, decidió rodar otra película prácticamente sobre la marcha. Corman encargó inicialmente a Leo Gordon que preparara una historia que pudiera desarrollarse alrededor de aquellos decorados. El problema era que apenas existía una historia completa cuando comenzaron a rodar. El director pretendía aprovechar los dos días disponibles para filmar todas las escenas posibles con Karloff y construir posteriormente el resto de la película alrededor de ese material. El propio Corman recordó años después que aquello que debía haber sido una pequeña producción de dos días terminó convirtiéndose en una de las películas más complicadas de terminar de toda su carrera. Boris Karloff rodó prácticamente todas sus escenas en esos primeros días. El veterano actor recordaría posteriormente que Corman tenía solamente un esbozo muy elemental de la historia y que él mismo le había advertido de los problemas que podía ocasionar rodar una película en esas condiciones. Corman, sin embargo, estaba convencido de que podría construir posteriormente el largometraje a partir del material conseguido. Y aquí comienza uno de los aspectos más extraordinarios de la película: aunque Roger Corman es el director acreditado, en su realización participaron varios cineastas que posteriormente alcanzarían una enorme importancia. Francis Ford Coppola rodó material adicional; Monte Hellman también intervino en la dirección; Jack Hill participó en nuevas escenas; Dennis Jakob realizó otras; y existe incluso la atribución de que Jack Nicholson llegó a dirigir durante una jornada, aunque este último punto ha sido discutido por quienes participaron en la producción. El propio Jack Hill negó posteriormente que Nicholson hubiese dirigido determinadas escenas que se le atribuyeron. Francis Ford Coppola fue enviado a la zona de Big Sur para rodar material adicional con Jack Nicholson y Sandra Knight. Aquellas escenas se realizaron mucho después de los primeros días de producción y terminaron formando parte de ese gigantesco rompecabezas que fue la película. TCM describe precisamente El Terror como una producción de “demasiados cocineros”, en la que diferentes directores fueron incorporando su propia interpretación del material. La película llegó a utilizar decorados procedentes de otras producciones de Corman. Buena parte de los interiores góticos procedían de El cuervo, y también se reutilizaron elementos de El entierro prematuro. La filosofía era completamente coherente con el método de trabajo de Corman: aprovechar cada dólar invertido en un decorado y cada día disponible de un equipo para obtener una película adicional. El caos de la producción tuvo consecuencias visibles. Corman descubrió al montar las escenas que los diferentes directores habían interpretado la historia de maneras distintas y que existían importantes problemas de lógica. Según explicó posteriormente, la película le parecía además demasiado aburrida y previsible. Para intentar solucionarlo, rodó nuevas escenas destinadas a explicar aspectos de la trama que no habían quedado claros. Una de esas escenas explicativas fue filmada en primeros planos de Jack Nicholson y Dick Miller porque los decorados originales ya habían sido desmontados. La película necesitaba explicar al público determinados secretos de la historia y Corman decidió solucionarlo mediante diálogos añadidos. Es una de las razones por las que la película presenta cambios tan evidentes de estilo entre unas escenas y otras. Jack Nicholson tenía solamente 25 años cuando protagonizó la película. Todavía estaba muy lejos de convertirse en una de las grandes estrellas de Hollywood y llevaba varios años trabajando en producciones de bajo presupuesto, muchas de ellas vinculadas a Corman. El Terror pertenece a esa etapa completamente desconocida del actor anterior a Easy Rider y a su posterior transformación en una figura fundamental del cine estadounidense. Sandra Knight, que interpreta a Helene, era además la esposa de Nicholson en aquel momento. La propia participación de Knight en la película se produjo en parte porque Nicholson la sugirió para el papel. El Terror constituye la única película en la que ambos actuaron juntos. La producción se prolongó durante meses de una manera bastante insólita. Lo que había comenzado como una oportunidad para aprovechar dos días de trabajo y unos decorados que iban a desaparecer terminó requiriendo numerosas sesiones adicionales. Las distintas partes fueron rodadas en momentos diferentes, lo que provocó que incluso algunos actores presentaran cambios visibles entre unas escenas y otras. Dick Miller llegó a recordar que su aspecto, su bronceado, su cabello e incluso su peso parecían cambiar dependiendo de cuándo se hubiera rodado cada fragmento. La utilización de exteriores californianos también resulta bastante evidente. Aunque la historia pretende situarse en un paisaje europeo relacionado con las guerras napoleónicas, varias escenas exteriores se rodaron en California, incluyendo la espectacular costa de Big Sur. Los paisajes proporcionan algunas de las imágenes más atmosféricas de la película, aunque también hacen difícil creer en la localización histórica que pretende representar. Hay otra curiosidad relacionada con el vestuario de Nicholson. El uniforme que utiliza su personaje había sido empleado anteriormente por Marlon Brando en Désirée, la película de 1954 dirigida por Henry Koster. Es un ejemplo perfecto de cómo Corman aprovechaba materiales que ya tenía disponibles para reducir costes. La película no pertenece oficialmente al ciclo de adaptaciones de Edgar Allan Poe que Corman estaba realizando por aquellos años. Sin embargo, es imposible no relacionarla visualmente con ellas. El castillo, los muertos que regresan, la brujería, las mujeres misteriosas, la culpa y la atmósfera gótica pertenecen claramente al mismo universo cinematográfico. De hecho, su aspecto hace pensar inmediatamente en películas como La caída de la casa Usher, El péndulo de la muerte o El cuervo, aunque El Terror no está basada en ningún relato de Poe. El propio Corman utilizó posteriormente parte de la película para otro proyecto mucho más importante desde el punto de vista histórico. Cuando Peter Bogdanovich quiso realizar Targets en 1968, Corman le ofreció trabajar con Boris Karloff durante dos días. Como condición, Bogdanovich debía incorporar aproximadamente veinte minutos de material procedente de El Terror. Así, una película que había nacido casi como un accidente terminó proporcionando parte de la materia prima de una de las películas más interesantes de la etapa final de Karloff. De hecho, Bogdanovich llegó a imaginar una broma relacionada directamente con El Terror para Targets: la idea era mostrar la película y que el personaje de Karloff reaccionara negativamente ante ella. Aunque aquella ocurrencia no llegó a realizarse de esa manera, demuestra hasta qué punto la producción se había convertido en una especie de leyenda dentro del círculo de Corman. La película también tiene un pequeño interés histórico por reunir a varios futuros protagonistas del llamado Nuevo Hollywood en una misma producción de serie B. Corman, Coppola, Hellman, Nicholson y Hill todavía estaban lejos de alcanzar la fama que tendrían posteriormente, pero todos ellos participaron de una u otra manera en este caótico experimento cinematográfico. El propio Nicholson recordaría años después la experiencia con bastante cariño. Más allá de la calidad final del largometraje, para él era una época en la que podía trabajar continuamente, aprender distintos aspectos del oficio y, sencillamente, ganarse la vida haciendo películas. En ese sentido, El Terror es también un documento de los años de aprendizaje de uno de los actores que terminarían definiendo el cine estadounidense de los años setenta. RETROSPECTIVA Y LEGADO El Terror no es una de las grandes películas de Roger Corman y probablemente tampoco una de las mejores de su ciclo de terror gótico. Su estructura irregular, la procedencia dispar de sus escenas y los problemas narrativos hacen que resulte difícil contemplarla como una obra plenamente cohesionada. Pero su valor histórico es considerablemente mayor que su calidad cinematográfica. Es una especie de fotografía accidental de un momento muy concreto del cine estadounidense: Boris Karloff representando uno de sus últimos grandes papeles dentro del terror gótico, Jack Nicholson todavía convertido en actor de serie B y un grupo de jóvenes cineastas que acabarían transformando Hollywood trabajando en una película realizada prácticamente con los restos de otras producciones. También es un ejemplo perfecto del método Roger Corman: aprovechar decorados, actores, equipos y días de rodaje hasta el último minuto y convertir una oportunidad aparentemente insignificante en una película completa. Esa capacidad para producir cine con recursos mínimos sería una de las características fundamentales de toda su carrera. Y hay algo casi poético en que una película tan caótica terminara contribuyendo años después a la realización de Targets, donde Boris Karloff ofreció una de las interpretaciones más memorables de su última etapa. COMENTARIO FINAL El Terror es, ante todo, una película curiosa. Y conviene utilizar esa palabra sin ningún complejo. Como película de terror, está lejos de las mejores obras de Roger Corman. Tiene momentos atmosféricos, algunos decorados magníficos y la presencia siempre imponente de Boris Karloff, pero también posee una narración irregular y una construcción que se resiente claramente de las circunstancias extraordinarias en las que fue realizada. Sin embargo, conocer su historia cambia considerablemente la forma de contemplarla. Lo que podría parecer simplemente una película confusa resulta ser el resultado de un experimento cinematográfico casi disparatado: dos días de rodaje, decorados reciclados, un guion que todavía estaba desarrollándose, varios directores, escenas filmadas meses después y un reparto en el que aparecen juntos un mito del terror y un actor que todavía no sabía que acabaría convirtiéndose en Jack Nicholson. Y quizá ahí esté su verdadero encanto. El Terror no es una obra maestra escondida que haya que reivindicar a la fuerza. Es algo más curioso: el testimonio de cómo Roger Corman podía convertir prácticamente cualquier sobrante de Hollywood en una película y, al mismo tiempo, una cápsula del tiempo en la que quedaron atrapados Boris Karloff, el joven Nicholson y varios de los cineastas que transformarían el cine norteamericano pocos años después. Una película irregular, sí. Incluso fallida en muchos aspectos. Pero difícil de considerar irrelevante cuando se contempla todo lo que hay detrás de esos 81 minutos. https://www.ivoox.com/plus?affiliate-code=af5b0e46baf4ad937869c044bd46bcbf https://www.ivoox.com/premium?affiliate-code=0313ce6ca481986b3f6c1b4a348b6745 https://www.ivoox.com/plus?affiliate-code=af5b0e46baf4ad937869c044bd46bcbf

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