La otra cultura de la muerte
Sobre este episodio
Se ha hecho tristemente popular la expresión "cultura de la muerte" para definir a aquella que ensalza, en muchas ocasiones desde la agenda política, cuestiones el aborto y la eutanasia. Nuestro tiempo padece esa lacra, al tiempo que celebra, muchas veces de manera inconsciente, la muerte desencarnada y frívola, despojada de los genuinos orígenes religiosos de la festividad de Halloween. En estos días, sin embargo, nuestras iglesias y nuestros cementerios se llenan de oraciones y memoria agradecida por los que ya no están con nosotros. Esta es una cultura en torno a la muerte, que irradia vida. Este domingo, como nos ha recordado el Papa, la solemnidad de Todos los Santos nos ha invitado a probar la alegría de esa innumerable familia de hombres y mujeres que, siguiendo al Señor, hicieron de su vida un don a Dios y al prójimo. Si filosofar es pensar la muerte, como tantos grandes pensadores han dicho, pensar la muerte y vivirla a la luz de la fe es colocarla en el lugar que le corresponde, como parte de la vida. Una verdadera cultura de la muerte no tiene que ver con el absurdo sino con el sentido. Exactamente lo que hacemos también hoy, en la festividad de todos los difuntos, en la pedimos por todos los que ya han fallecido, con la pena por la separación de aquellos a quienes amamos, pero también con la esperanza cristiana del reencuentro y con la certidumbre de que la muerte no es el final.