Conmemoración de los Fieles Difuntos
Sobre este episodio
Existen días que están muy unidos al Santoral de su jornada anterior o posterior. Si ayer vivíamos la Solemnidad de Todos los Santos hoy conmemoramos a Los Fieles Difuntos. Son la Iglesia Purgante que se encuentran en el Purgatorio porque han muerto en el Señor. No obstante se han quedado con alguna falta leve que han de purificar. La Sagrada Escritura en el Libro de los Macabeos señala que una idea piadosa y santa rezar por los difuntos como hizo Judas Macabeo, esperando la Resurrección. Cristo pide estar a bien con el que nos pone pleito no sea que nos metan en la cárcel hasta que se pague el último cuarto. Y San Gregorio Magno apuntaba que si hay pecados que no se perdonan ni en esta vida ni en la Otra, indica que existen otros pecados que sí se pueden perdonar en la Otra. San Isidoro de Sevilla propuso la Misa por los difuntos el lunes siguiente a Pentecostés. Pero el momento clave para esta celebración es el siglo X. Un náufrago de un barco llega vivo a una Isla Mediterránea donde un ermitaño muy piadoso le recoge. Hablan del Purgatorio y le dice que la oración de los Benedictinos cluniacenses son de gran fruto para las Ánimas. Cuando se recupera, este hombre va a ver a San Odilón de Cluny. El Santo Abad, impresionado por su relato, pide en los Monasterios Benedictinos que se ponga un día para rezar por los difuntos. Esto se extiende por todo Occidente y será en España cuando algunos dominicos ofrecen Misas por los fallecidos. Y tras la I Guerra Mundial Benedicto XV pide sufragios por los muertos. Así se instaura la Conmemoración de los Fieles Difuntos.