EXPEDICIÓN AL MAYOR CEMENTERIO DE BARCOS
Sobre este episodio
EXPEDICIÓN AL MAYOR CEMENTERIO DE BARCOS El fotógrafo español Ángel Fitor participará en una expedición de la Unesco para explorar las profundidades del banco Skerki. El lugar donde muchos barcos han naufragado desde que la humanidad empezó a navegar. El Abismo Challenger es el punto más profundo del planeta. Un sitio gélido y oscuro. Donde la presión extrema del agua hace inviable la mayor parte de la vida conocida. Incluso, en este remoto lugar, se ha hallado restos de basura. Los residuos del Abismo dicen mucho acerca de nuestra relación con el mar. Del mismo modo que los pecios y ánforas nos remiten a civilizaciones antiguas. Y podemos conocer su economía, moneda o rutas comerciales. El fondo del mar retrata silenciosamente a todas las civilizaciones con el paso del tiempo. Desde el siglo 20 los primeros arqueólogos subacuáticos buscaron y catalogaron restos de antepasados conservados bajo el agua. En el fondo del Mediterráneo aguardan cientos de estas cápsulas del tiempo a la espera de ser descubiertos. En 1958, un buzo aficionado se topó con un barco hundido en la costa de Turquía. Se trató de un navío bizantino que portaba vino anisado en tinajas y un pequeño fogón de piedra. Es por eso que la Unesco ha decidido emprender una expedición para examinar uno de los mayores cementerios de barcos del mundo. El proyecto pretende cartografiar y catalogar los objetos que se vean en las profundidades del banco Skerki. Está situado en el canal de Sicilia. Robert Ballard fue el descubridor de los restos del Titanic. En los años 80 encontró en esa zona, unos pecios romanos de valor incalculable. Resistían a altas profundidades, a más de 500 metros. Este banco es una zona de corrientes muy peligrosas. Con unos bajos que casi van al ras del agua. Lo que ha hecho que muchos barcos naufragasen allí. Esa zona entre Sicilia y Túnez fue la ruta de navegación de la antigua Cartago junto con el norte del Mediterráneo y las costas de Italia, Córcega y Cerdeña. Supuso un paso comercial casi obligado durante siglos. Los expertos se valdrán de sónares de barrido lateral para dar con sus restos. Y, luego sumergirán un robot con cámaras para comprobar si es un pecio. La arqueología subacuática nos puede aportar muchos datos sobre el pasado. Durante la II Guerra Mundial este lugar volvió a cobrar importancia histórica. El Skerki fue testigo de varias batallas navales. Estaba cerca de las bases aéreas del Eje. Los marineros aliados se referían a él como el ‘callejón de las bombas’. Para muchos, ver un artefacto diseñado para flotar, posado sobre el fondo del mar es una imagen extraña. Un barco hundido es como leer un libro. Ves unos restos, pero se pueden interpretar y nos cuentan su historia. Muchas de estas ruinas no las verán los arqueólogos con sus propios ojos, debido a la alta profundidad. Pero gracias a la ciencia, dispondremos de robots que harán de ojos mecánicos en este cementerio de barcos.