LA DAMA DE ELCHE PARA JOAN FLAIX
Sobre este episodio
LA DAMA DE ELCHE PARA JOAN FLAIX La Dama de Elche es una escultura íbera que data entre los siglos 5 y 4 antes de cristo. Fue hallada, por casualidad, en el yacimiento de La Alcudia, en la región de Elche, Alicante, a finales del siglo 19. Es todo un símbolo para los ilicitanos y españoles, en general. En este vídeo conoceremos algunas de sus características y su historia. Es un busto esculpido en piedra caliza porosa. Tiene una altura de 56 cm, un ancho de 45 y una profundidad de 37 cm. Y pesa unos 65 kg. Originalmente, la escultura estaba policromada ya que se han conservado unos restos de color rojo, blanco y azul. Representa a una mujer ricamente ataviada. La Dama viste tres prendas: una túnica, un vestido o toga y, sobre este, un manto abierto en solapas. Destaca la idealización y serenidad de su rostro. Sus rasgos son finos, de nariz estilizada, labios delgados, barbilla redondeada, cejas altas y ojos rasgados. Esta serenidad contrasta con la exuberancia de los adornos que porta. Dos grandes rodetes enmarcan su rostro con motivos decorativos en forma de flor de loto y perlas. Entre los rodetes y el rostro, cuelgan unas ínfulas rematadas con anforillas. La Dama es coronada con una cofia de cuentas y un velo que une ‘une’ ambos rodetes en un solo conjunto. El vestido se ajusta al cuello mediante un broche. Sobre el vestido lleva tres collares con colgantes. Dos con anforillas y uno con una suerte de lengüetas o porta amuletos. En su espalda hay una cavidad de unos 16 cm de profundidad y 18 de diámetro. Esto hace pensar que podría tratarse de una urna funeraria. Dentro de su contexto se enmarca en la época del ibérico pleno. Esta cultura recibió la influencia fenicia y griega, propias de la zona mediterránea. La Dama de Elche fue hallada dentro de una hornacina, una especie de nicho. La escultura pudo haber sido escondida deliberadamente, para protegerla de algún peligro. Por lo tanto, se recuperó fuera de su espacio natural, el cual podría haber sido un templo. Este hecho dificulta analizar su significado y función. Algunas hipótesis apuntan a que pudo haber estado en un Heroon, una especie de santuario destinado al culto de una deidad. Se ha relacionado la escultura con otras Damas semejantes. Aunque no queda claro si fue una diosa, una sacerdotisa, orante o diosa. Por último daré algunos detalles sobre cómo fue su descubrimiento. La Dama la encontró un joven de 18 años llamado Manuel Campello Esclapez el 4 de agosto de 1897. Manuel le llevaba agua a los obreros de la finca La Alcudia, propiedad de Manuel Campello Antón. Luego, tomó el pico y comenzó a golpear la tierra para entretenerse. Golpeó sobre una superficie rígida, decidió escarbar y dio con la Dama de Elche. Estaba protegida dentro de una hornacina. Por suerte, sus golpes solo dejaron unas ligeras marcas en la escultura. La noticia de expandió rápidamente y el pueblo la bautizó como ‘la reina mora’. El dueño de la finca se reunió con Don Pedro Ibarra para dar a conocer el valioso hallazgo. Y ofrecieron la escultura al Museo Arqueológico Nacional de España. Mientras esperaban la respuesta del museo, recibieron la visita de Pierre Paris. Este representante asistió al famoso drama sacro lírico del Misterio de Elche y se interesó por la Dama. La respuesta del Museo Arqueológico Nacional fue decepcionante. No se interesaron por la pieza. Contrariado, Campello Antón vendió la obra a Pierre Paris por 4.000 francos. Conforme a lo planeado, la obra terminó siendo expuesta en el Louvre en 1897. Allí, pasó de conocerse como la reina mora a recibir un nombre nuevo: La Dama de Elche. Lo de ‘Dama’ fue una alternativa laica ante otras opciones, como la de venus, diosa o reina. En 1939 se trasladó parte de la colección de este museo durante la II Guerra Mundial. La Dama de Elche fue a parar al castillo de Montauban, en los alrededores de Tolouse. Y hasta 1941 no se dio la oportunidad de que regresara a ‘su casa’. Por un lado, había preocupación por una posible alianza entre España y las potencias del Eje, Italia y Alemania. Por ello, el gobierno Francés consistió en devolver algunas de sus piezas. Por su parte, Franco quería garantizar que las obras no fueran consideradas botín de guerra en caso de que Francia perdiese. En definitiva, que acordaron un intercambio de unas obras a cambio de otras. La Dama de Elche regresó en tren junto a la Inmaculada concepción de Murillo y otras nueve toneladas de piezas en 1941. Todo un gesto de Francia que buscó asegurarse la neutralidad de España durante esta contienda. En principio, la Dama se guardó en el Museo del Prado. En el año 1959, Manuel Campello la volvió a ver. Pocos años más tarde, la Dama regresó a Elche, donde un octogenario Manuel la apreció por última vez en 1965. A partir de ese momento se reconoció su hallazgo y le otorgaron la orden de Caballero de Alfonso 10 el Sabio. Dos meses después, falleció. La Dama de Elche permaneció en el Museo del Prado hasta el año 1971. A partir de entonces se trasladó al Museo de Arqueología Nacional, el mismo que la rechazó en un principio. En 2006 el Museo consintió en que la pieza fuese exhibida temporalmente en su ciudad de origen.