HOMO NARRATOR SOMOS LO QUE NOS CONTAMOS
Sobre este episodio
HOMO NARRATOR SOMOS LO QUE NOS CONTAMOS Narrar historias nos ayuda a dar sentido a las cosas que ocurren. A veces, eso hace que creamos que las cosas son de una forma cuando, en realidad, son de otra. La evolución ha llevado a los humanos a convertirnos en una especie narrativa. Es decir, que nos explicamos lo que sucede a nuestro alrededor mediante relatos. Contarnos cosas es una actividad involuntaria, como la respiración. Es una actividad de nuestro cerebro y que forma parte de cómo percibimos y entendemos el mundo. Algunos lo han convertido en su profesión, como es el caso de escritores, guionistas, cineastas o dramaturgos. Oscar Vilarroya lo expone así en su libro. Los relatos nos dan placer y una gran capacidad de adaptación. El cerebro está preparado para contar lo que nos ocurre. Al igual que la retina y el oído registran y procesan datos a su manera. Incluso, cuando nos despertamos, miramos la hora y podemos pensar sobre nuestros sueños. Sin embargo la función del relato no es la de representar fielmente lo ocurrido, sino la de darle sentido. Sería un constructor de sentido vital. El psicólogo Jerome Bruner sostiene que nos pasamos la vida contándonos historias con el fin de darle sentido, coherencia y continuidad a nuestras experiencias. Es decir, que integramos lo que nos pasa en nuestros recuerdos, motivaciones y deseos. El contexto tienen un papel fundamental. El relato que elaboramos puede contener nuestros planes, necesidades y expectativas. Por lo tanto va ligado a la persona, a su forma de ser, de ver el mundo y a sus experiencias pasadas. Los relatos nos acompañan desde pequeños. Y estructuran nuestro largo aprendizaje en la vida. Es el material con el que construimos la realidad en la que vivimos. Como afirma el autor, no es una representación fiable de lo que pasa, sino una recreación que da sentido a lo que vivimos. La correspondencia entre relato y realidad es compleja y puede dar lugar a bulos. A veces mezclamos lo verosímil con lo subjetivo. Existen personas que actúan movidas por creencias. Otros crean representaciones convenientes, como cuando apuestan a que lanzaran una moneda al aire y les saldrá cara. Contarnos historias es la base del juego, el cotilleo, el arte o la literatura. En suma, identificamos cosas o personas. Luego, establecemos relaciones causa-efecto entre ellas. Intentamos entender qué sucede. Tratamos de identificar la causa. Encontrarle una explicación. Y, por último, vemos quién o qué lo padece. Los afectados ante el cambio en la situación. En definitiva, el neurocientífico Vilarroya aborda el relato sobre cómo partimos de la estructura mental del relato. La herramienta explicativa por excelencia para dar sentido a lo que nos ocurre. La base para que nuestro cerebro adquiera conocimiento y se adapte a los retos vitales.