Mentes Dementes 24 de marzo de 2023
Sobre este episodio
En España, y desde que se instauró la democracia, hemos podido asistir a seis mociones de censura contra presidentes del Gobierno. Desde aquélla primera moción de censura en 1980 al entonces presidente, Adolfo Suarez, ha llovido bastante, y entonces como ahora, los candidatos eran plenamente conscientes de la imposibilidad de ganarla. Sin embargo, el objetivo en ambas casos, parece ser el mismo, poner de manifiesto su rebeldía, así como, evidenciar lo que consideran como la existencia de otra oferta programática más ajustada a la realidad del momento. En esta ocasión, el discurso del candidato alternativo, hizo alusión, entre otros, a la figura de George Orwell, en particular a como en la política del Gobierno actual, y según sus propias palabras: «parece prevalecer con frecuencia la demagogia y el populismo», y como se han generado unas: “ distopías destinadas a crear un modelo de sociedad en el cual se consagran los modos de autoritarismo envueltos con los ropajes formales de la democracia». Lo cierto es que las novelas de Orwell, tanto su obra “Rebelión en la granja”, como su inquietante interpretación futurista llevada a cabo con “1984”, incluyen críticas a los totalitarismos y a la opresión del poder, cuestiones éstas que parecen estar más de actualidad que nunca. Al igual que en aquélla sociedad inglesa que nos presentaba la novela “1984”, en la que ejercía su dominio un sistema de colectivismo burocrático, y todo era controlado por el Gran Hermano, en nuestro presente tenemos el campo abonado para que aparezcan algún que otro Winston Smith, que decida cuestionarse la verdad oficial y rebelarse. Conforme avanzan los días, el actual Gobierno, que hasta hace no tanto, clamaba contra la censura y el pensamiento único, se presenta cada vez como más totalitario y controlador de los movimientos ciudadanos, y como en el libro, prácticamente pretende castigarnos incluso por delitos que cometamos con el pensamiento. Una vez más, los poderosos, aquéllos que tienen mayoría numérica, se encargan de borrar el pasado que no les interesa y de convencen a las masas de las importantes bondades de sus obras, de aceptar su dogma, y de rechazar cualquier discurso divergente. Ya no se puede disentir, puesto que si te rebelas y cuestionas, se te acusa de “machista”, “racista”, “homófobo”, o “facha” .Ahora bien, ante las tiranías, casi siempre suelen surgir movimientos de disidencia, personas que deciden ocultarse de la vista de la cámara para escribir un diario en el que plasmar su visión del mundo real, individuos rebeldes que salen de aquélla caverva oscura descrita por Platón, y que consiguen terminar viendo la luz. Esta noche os invitamos a debatir sobre si es o no posible ejercer la rebeldía en una sociedad como la actual, y de qué forma se puede enfocar la misma. ¿Qué entendéis por rebeldía? ¿Cómo ha ido cambiando la personalidad rebelde a lo largo de la historia? ¿Se suele incluir en el concepto a personas que protestan, pero después aceptan las normas sociales sin ningún sentido (rebeldes sin causa)? ¿Sois o habéis sido rebeldes a lo largo de vuestra vida?, ¿Cómo es posible manifestar la rebeldía a nivel general? ¿Qué consecuencias puede acarrear ser disidente con las ideas mayoritarias en un momento como el actual? ¿Es necesaria la rebeldía para mantener una sociedad equilibrada? ¿Un exceso de rebeldía o una rebeldía mal entendida nos puede conducir a una descomposición de la sociedad? ¿Es ese afán por cuestionarse las ideas impuestas lo que hace evolucionar a las sociedades en cualquiera de sus ámbitos (político, artístico, social)?