EL PORTADOR DEL RIGOR MORTIS
Sobre este episodio
Fingió morir en la recepción de un hospital para que lo llevaran adentro. Las luces del pasillo parpadeaban, y en cada parpadeo los camilleros eran cadáveres. En el quirófano lo operó un cirujano de dos cabezas, despierto y sin dolor. Volvió con el segundo bisturí sobre la mesa de noche.