LA CUENTA DE LOS ASIENTOS
Sobre este episodio
Hace seis años cedió su asiento en una guagua a Santiago y la muchacha que se sentó en él fue la única que no salió del accidente. Anoche soñó con un hombre de uniforme gris que tacha asientos en una libreta: la muerte no lleva nombres, lleva lugares. Al despertar, la aerolínea le había reasignado el 14A.