Salmos 52 “Futilidad y jactancia del malo”
Sobre este episodio
Como hijos de Dios debemos reconocer que todo lo que tenemos es por gracia. Nuestra salvación y cada bendición que recibimos son un regalo basado en quién es Él y no en nuestros méritos. Por eso no debemos poner la mirada en las cosas del mundo ni caer en el orgullo o la vanidad, sino vivir en gratitud para la gloria de Dios. Un verdadero hijo de Dios entiende que, por sus propias fuerzas, nada puede lograr.