Ezequiel 17 "Parábola de las águilas y la vid"
Sobre este episodio
La necedad de confiar en las cosas de este mundo radica en que todo lo terrenal es pasajero, inestable, efímero y sin poder para salvar. El hombre, en su orgullo, busca refugio en alianzas humanas, riquezas, fuerzas políticas o recursos propios, en lugar de descansar en Dios. Pero confiar en lo creado antes que en el Creador es una insensatez, nada fuera de Dios puede sostenernos, ni garantizar vida eterna. Solo en Cristo hallamos verdadera seguridad, pues Él es la esperanza firme e inconmovible frente a la fragilidad de este mundo.