Salmos 53 "La insensatez y maldad de los hombres"
Sobre este episodio
El ser humano desobedeció a Dios y, por ello, merece el castigo establecido: la separación eterna de su presencia. En su estado natural, el hombre vive en negación de Dios, lo que lo conduce a la corrupción y a la maldad. Sin embargo, hay esperanza en la redención y la salvación que provienen de Él. Aunque no existe un justo, ni siquiera uno, y nadie busca genuinamente la voluntad de Dios, por su inmenso amor y sin que lo merezcamos, nos concedió una segunda oportunidad para vivir con Él por siempre. Esa esperanza se cumplió en Cristo, quien murió por nosotros para darnos vida eterna.