Lucas 3 "El bautismo de Jesús"
Sobre este episodio
Jesucristo es el Hijo eterno y amado de Dios, enviado al mundo para cumplir perfectamente la voluntad del Padre y llevar adelante su propósito eterno de redención. Aunque no tenía pecado, se identificó con los pecadores para cumplir toda justicia y convertirse en nuestro Salvador. Nuestra salvación no depende de nuestros méritos, sino de la obediencia perfecta de Cristo y de su sacrificio por nuestros pecados. Por tanto, nuestra esperanza descansa únicamente en Jesucristo. El amor de Dios se manifestó al enviar a su Hijo para rescatar a quienes no podían salvarse a sí mismos.