Dios no te debe nada
Sobre este episodio
Cuando la gracia rompe nuestras cuentas Muchas veces medimos la vida con una lógica de méritos: cuánto hicimos, cuánto sacrificamos y cuánto creemos merecer. Pero el Reino de Dios funciona desde una realidad más profunda: la gracia no se recibe porque hayamos hecho suficiente, sino porque Dios es bueno . Él llama a personas en diferentes momentos de su vida, y nadie puede reclamar superioridad por haber llegado antes. La comparación puede robarnos el gozo y convertir la bendición de otro en motivo de queja. Por eso, necesitamos abandonar el orgullo, dejar de llevar cuentas delante de Dios y aprender a vivir agradecidos. Nunca es demasiado tarde para responder al llamado de Cristo. Quien ha recibido gracia no presume de sus méritos: sirve con humildad, celebra que otros sean alcanzados y descansa en la bondad de Dios.