¿Y si has olvidado cuánto te perdonó Dios?
Sobre este episodio
¿Puedes decir que has recibido el perdón de Dios y, al mismo tiempo, seguir llevando cuentas de las ofensas que otros te hicieron? La gracia que verdaderamente nos alcanza nunca permanece encerrada en nosotros: transforma la manera en que tratamos a quienes nos han herido. Perdonar no significa negar el dolor, justificar el pecado ni renunciar a límites saludables; significa dejar de alimentar la venganza y confiar la justicia a Dios. Cada día tendremos oportunidades para recordar nuestra propia deuda y escoger la misericordia. Cuando recordamos cuánto Cristo nos ha perdonado, la deuda de otros comienza a verse desde una perspectiva diferente. Quizá hoy no puedas cambiar lo que ocurrió, pero sí puedes decidir qué hará esa herida con tu corazón: ¿te encadenará al pasado o te llevará nuevamente a los pies de Cristo?