El sí que Dios nunca escuchó
Sobre este episodio
No todo “sí” a Dios nace de un corazón rendido, ni todo “no” significa que la historia terminó. Podemos hablar correctamente, conocer la Biblia, participar en la iglesia y decir las palabras apropiadas, pero Dios mira más allá de nuestras declaraciones: mira nuestra respuesta. A veces, quien inicialmente se resiste termina arrepintiéndose y obedeciendo; mientras quien promete mucho permanece inmóvil. La verdadera fe no se demuestra solamente con lo que decimos, sino con la dirección que toma nuestra vida. Dios no busca una apariencia religiosa, sino un corazón dispuesto a arrepentirse, creer y obedecer. El evangelio nos recuerda que nadie está demasiado lejos para regresar. Cristo recibe al que abandona su orgullo, confía en Él y comienza nuevamente a caminar en obediencia.