El amor de Cristo nos apremia y nos convierte en testigos
Sobre este episodio
Hoy celebramos a Santa María Magdalena, que fue transformada por el encuentro pascual y se convirtió en primera testigo. El Evangelio nos muestra que, aun “todavía estaba oscuro”, ella va al sepulcro y corre a anunciárselo a los discípulos. Pero lo decisivo no es solo lo que ve: es a quién reconoce. San Juan Pablo II subraya que María reconoce al Resucitado cuando Él la llama por su nombre: “María… Rabbuní”. Y entonces recibe la misión: ir y anunciar. A la vez, San Pablo nos da la clave interior de esa transformación: “El amor de Cristo nos apremia”; por ese amor, la vida ya no gira alrededor del “yo”, sino que se vuelve nueva creación