El tesoro, la perla y la red, el encuentro que cambia la vida
Sobre este episodio
Hoy la liturgia nos regala tres parábolas del tesoro escondido, de la perla preciosa y de la red que recoge toda clase de peces. Estas parábolas nos sitúan ante el corazón del Evangelio: el Reino de Dios es el verdadero tesoro. La primera lectura nos presenta a Salomón, que pide sabiduría para gobernar, y Dios se la concede porque no pidió riquezas ni poder. Jesús no nos habla de un Reino lejano, sino de un encuentro que transforma la vida. El que encuentra el tesoro, vende todo y lo compra; el comerciante de perlas, al encontrar la de gran valor, vende todo y la compra. No hay un término medio; el Reino lo exige todo porque lo da todo.