1420 - Evangelios. Plan para entregar a Jesús. Mt 26:2
Sobre este episodio
1420 – Mt 26:2 – Plan para entregar a Jesús. Sabéis que dentro de dos días se celebra la pascua, y el Hijo del Hombre será entregado para ser crucificado. Mateo al igual que los otros evangelios, presenta una estructura de la obra de Jesucristo, dividida en tres partes: acción, muerte y resurrección. Al acercarnos a estos tres capítulos finales del evangelio de Mateo debemos hacerlo con temor reverente, pobres en espíritu, porque estaremos pisando terreno sagrado, donde Dios revela su gracia que asombra, produciendo gratitud y admiración que excede toda capacidad humana. En Mateo 26 inicia la consumación del evangelio y de la historia redentora, la única esperanza eterna del ser humano. Es la culminación del eterno plan redentor de Dios centrado en la cruz desde Génesis hasta Apocalipsis. Mateo trata con la cruz en una manera concisa y directa. A su evangelio bien podría llamársele una narración extendida de la cruz, y en los tres últimos capítulos el autor se enfoca en este tema central a través de varios elementos culminantes. En Mateo 26 se tratan detalles de la preparación para la cruz, la agonía en el Getsemaní, traición, arresto y juicios a Jesús. En Mateo 27 continúan los juicios, las burlas, escarnios, la crucifixión, la muerte y la sepultura de Jesús. Mateo 28 cierra con la victoria de la resurrección de Jesús sobre la muerte y sus últimas instrucciones para los discípulos. La preparación de la gracia soberana (Mt 26:2). “Sabéis que dentro de dos días se celebra la pascua, y el Hijo del Hombre será entregado para ser crucificado.” Jesús había finalizado con su quinto y último sermón y con su omnisciencia anuncia por cuarta vez, lo que sucedería dos días después, su muerte. (Mt 16:21; 17:22-23; 20:18-19; 26:2). El momento apropiado para que Jesús muriera era la pascua, cuando los corderos expiatorios eran sacrificados, porque esa celebración señalaba al “Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Jn 1:29). Los sacrificios de todos los demás corderos solo fueron símbolos de lo que el verdadero Cordero pronto iba a lograr en realidad, consumar el plan redentor de Dios. Pedro diría después que Jesús fue el “cordero sin mancha y sin contaminación, ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros” (1Pe 1:19-20). Pablo va a decir que Jesús fue “nuestra pascua, que es Cristo, [que] fue sacrificada” (1Co 5:7). La preparación del infame rechazo (Mt 26:3-5). “Entonces los principales sacerdotes, los escribas, y los ancianos del pueblo se reunieron en el patio del sumo sacerdote llamado Caifás, y tuvieron consejo para prender con engaño a Jesús, y matarle. Pero decían: No durante la fiesta, para que no se haga alboroto en el pueblo.” Los miembros del sanedrín se reunieron en la casa de Caifás con el único propósito de tramar cómo podían prender con engaño a Jesús. Caifás era el sumo sacerdote de turno asignado por su suegro Anás, el verdadero sumo sacerdote, pero que no ejercía directamente ya que los romanos solo permitían que un sumo sacerdote estuviera diez años en el cargo. Caifás era la síntesis del decadente sistema religioso que ahora dominaba Israel. Por Juan sabemos que Caifás fue usado por la soberana voluntad de Dios para profetizar la muerte de Jesús (Jn 11:49-53). Caifás era el sumo sacerdote, y en el orden original el sumo sacerdote era el instrumento usado por Dios para revelar su voluntad. La preparación de la adoración amorosa (Mt 26:6-13). Mateo presenta, no en orden cronológico sino cristológico, una tercera preparación para la crucifixión de Jesús. Mientras estaban en Betania, Jesús y los discípulos fueron invitados a cenar a la casa de Simón el leproso. Por Juan nos enteramos que María, Marta y Lázaro también estaban presentes, y que Marta servía la comida, tal vez como un gesto de amistad hacia Simón, así como para con el Señor (Jn 12:1-3). Durante la cena vino hasta Jesús una mujer,