Sepsis y choque séptico: lo que cambió y lo que aún no entendemos
Sobre este episodio
Este episodio de Crónicas desde la UCI, para la UCI aborda la evolución del manejo de la sepsis y el choque séptico , dos entidades que han transformado por completo la práctica de la medicina intensiva. El capítulo parte desde lo esencial: cómo cambió la definición de sepsis . De los criterios amplios del SIRS (1991) a la visión más fisiológica del Sepsis-3 (2016) , donde la clave es la disfunción orgánica medida por el SOFA y la eliminación del término “sepsis grave”. Ya no se habla solo de inflamación, sino de una respuesta desregulada del huésped que provoca daño orgánico. Luego se revisan los grandes hitos terapéuticos: desde la Terapia Precoz Dirigida por Metas (Rivers, 2001) —que redujo la mortalidad y marcó una época— hasta los estudios PROCESS, ARISE y PROMISE , que demostraron su obsolescencia en una era donde la atención habitual ya había mejorado. Hoy la reanimación se guía por la perfusión y el contexto clínico , más que por valores fijos, con evidencia clave del ANDROMEDA-SHOCK , que favoreció el uso del tiempo de llenado capilar sobre el lactato. También se analiza el debate sobre los fluidos : la caída de los coloides sintéticos, el rol limitado de la albúmina y la preferencia actual por soluciones balanceadas frente al suero fisiológico, aunque con evidencia aún débil. Los ensayos CLASSIC y CLOVERS respaldan estrategias más restrictivas tras el bolo inicial. En cuanto a vasopresores , la norepinefrina se mantiene como primera elección, con la vasopresina como complemento y la posibilidad de iniciar soporte por vía periférica de forma segura en las primeras horas. La antibioticoterapia sigue siendo una carrera contra el tiempo: iniciar precozmente, ajustar según foco y epidemiología, y acortar la duración a 5–7 días cuando el paciente mejora. Los corticoides continúan siendo un tema de debate. Desde Annane (2002) hasta ADRENAL y APROCCHSS (2018) , la evidencia sugiere que aceleran la resolución del shock, pero no reducen la mortalidad, por lo que se reservan para choque refractario . Otros puntos prácticos cierran el panorama: evitar el uso de vitamina C , mantener una estrategia transfusional restrictiva y un control glucémico moderado (140–180 mg/dL) . El episodio concluye con una reflexión sobre cómo la sepsis simboliza el paso de una medicina basada en protocolos rígidos a una práctica más crítica, flexible y centrada en la fisiología del paciente. El desafío actual ya no es seguir algoritmos, sino pensar cada decisión desde la fisiología y el contexto clínico .