La grieta
Sobre este episodio
Hola, soy Guillermo Reyes. Hoy quiero contarte cuál es, en mi experiencia, el momento más peligroso en la vida de una empresa. Y te va a sorprender, porque no es cuando todo va mal. Es cuando todo va bien. Te lo digo por algo que descubrí con los años. Las empresas que más me ha costado transformar no eran las que estaban en crisis. Al contrario. Eran las que estaban convencidas de que no la necesitaban. Cuando los números vienen bien, cuando el mercado te sonríe, se instala una sordera muy peculiar. Dejas de escuchar, porque escuchar se vuelve incómodo para la historia de éxito que ya te contaste. Y ahí es donde aparece lo que yo llamo la grieta. La grieta es esa primera fisura, esa señal pequeña que aparece siempre antes de un cambio importante. A veces la grieta es un número que se empieza a mover en la dirección equivocada. Pero muchas veces, y esto es lo interesante, la grieta ni siquiera está en un reporte. Es una sensación. Es esa incomodidad persistente de que algo no está del todo bien, aunque todos los indicadores digan lo contrario. Yo la llamo el insomnio existencial del líder. Déjame contarte un caso real. Hace unos años recibí una llamada, ya entrada la noche, de un empresario en Buenos Aires. No me buscaba por una crisis financiera. No tenía un problema de mercado. Su grupo iba bien, de verdad, todo en verde sobre el papel. Me buscaba porque no podía dormir. Tenía la sensación, que no lograba explicar, de que su empresa estaba a punto de dejar pasar algo importante. Muchos en su lugar habrían ignorado esa molestia, la habrían tapado con los buenos resultados del trimestre. Él no. Se atrevió a escucharla. Y esa incomodidad, esa grieta, fue justamente la puerta de entrada a una de las transformaciones más profundas que he acompañado. Porque decidió mirar la fisura, en lugar de pintarla del color de la pared. Ahora déjame llevarte al caso contrario, al más doloroso de todos, y es público. Kodak. En mil novecientos setenta y cinco, un joven ingeniero de la propia Kodak, Steven Sasson, construyó algo asombroso. La primera cámara digital del mundo. Pesaba trece kilos, guardaba la imagen en una cinta, era torpe y lenta. Pero funcionaba. Ese muchacho le llevó a la dirección de Kodak, literalmente, el futuro de la fotografía en las manos. ¿Y sabes cómo reaccionaron los directivos? Con un entusiasmo tibio. Lo vieron como un juguete curioso, y le dijeron, en esencia, qué bonito, pero no se lo cuentes a nadie. Y aquí viene el detalle que me pone la piel de gallina. En mil novecientos setenta y nueve, un reporte interno de la propia Kodak predijo que lo digital podría reemplazar al rollo fotográfico alrededor del año dos mil diez. Lo vieron venir con más de treinta años de anticipación. Tenían la tecnología, tenían el talento, y tenían hasta la fecha aproximada. La grieta no podía ser más clara. Pero proteger el negocio del rollo se sentía razonable cada trimestre. Y trimestre a trimestre, año con año, eligieron tapar la grieta en lugar de cruzarla. En dos mil doce, después de más de ciento treinta años de historia, Kodak se declaró en bancarrota. La empresa que inventó la cámara digital, murió a manos de la cámara digital. Entonces, el mensaje que quiero dejarte hoy es este. La grieta no es una amenaza. Es una invitación. No es la señal de que algo está mal contigo o con tu empresa. Es la señal de que algo nuevo quiere nacer, y de que tienes la oportunidad de reinventarte a tiempo, mientras todavía tienes fuerza para hacerlo. El problema nunca es la grieta. El problema es fingir que no la ves. Y por eso tu reto de esta semana es un acto de honestidad contigo mismo. Piensa en esa cosa de tu negocio que, en el fondo, sabes que no está del todo bien, pero que sigues justificando porque los números todavía aguantan. Esa que evitas pensar los domingos por la noche. No te pido que la resuelvas hoy. Te pido algo más difícil. Te pido que dejes de fingir que no la ves. Escríbela en una hoja. Ponle nombre. Porque nombrar la grieta es el primer acto de valentía, y sin ese paso, ninguno de los demás es posible. En el próximo episodio vamos a hablar de lo que pasa justo después de que aparece la grieta. Porque para cruzarla, casi siempre hace falta que alguien se atreva a decir en voz alta lo que nadie quería escuchar. Ese instante, en el que se rompe algo viejo y empieza algo nuevo, es uno de los más poderosos que he presenciado. Yo lo llamo el momento bisagra. Get full access to Guillermo Reyes at bpsinsights.substack.com/subscribe