La voz del cliente como brújula
Sobre este episodio
Hola, soy Guillermo Reyes. Hoy no te voy a dar una opinión. Te voy a dar números. Porque hay una idea que defiendo con datos, no con corazonadas, y quiero que hoy se te quede grabada. Las empresas que de verdad deciden escuchar a sus clientes, y a su gente, crecen más rápido y valen más que las que no lo hacen. No es filosofía. Está medido. Déjame empezar por el dato que a mí más me impresiona. La firma Watermark Consulting siguió durante casi dos décadas a las empresas líderes en experiencia del cliente, y las comparó con las rezagadas, las que ignoraban esa voz. ¿El resultado en la bolsa de valores? Las líderes generaron un rendimiento para sus accionistas cerca de ocho veces mayor que el de las rezagadas. Ocho veces. Y esto no fue un buen trimestre con suerte. Fueron casi veinte años, cruzando crisis y recuperaciones. En paralelo, otro estudio, el de Forrester, encontró que las líderes en experiencia crecían en ventas alrededor del diecisiete por ciento al año, mientras las rezagadas apenas el tres por ciento. Escuchar al cliente no es un gasto de mercadotecnia. Es una de las mejores inversiones que existen. ¿Y por qué pasa esto? La respuesta la dio Fred Reichheld, un investigador de la firma Bain, que descubrió algo demoledor. Aumentar apenas un cinco por ciento la retención de tus clientes puede elevar tus utilidades entre un veinticinco y un noventa y cinco por ciento. Un cliente que se queda, que regresa, y que además te recomienda, es la máquina de rentabilidad más poderosa que tiene tu empresa. Y para medir eso, Reichheld creó una herramienta que uso todos los días, el NPS, el índice de recomendación neta. Se basa en una sola pregunta, ¿qué tan probable es que nos recomiendes a un amigo? Y aquí va la frase que quiero que te lleves. El NPS no mide la felicidad del cliente. Mide la salud de tu negocio. Porque un cliente que te recomienda es un cliente que va a volver, y que te va a traer a otros gratis. Pero cuidado, porque aquí está la trampa donde caen casi todos. No basta con medir. La mayoría de las empresas aplican la encuesta, sacan el número, hacen una gráfica bonita, y la archivan. Eso no es escuchar. Eso es teatro. Escuchar de verdad es cerrar el círculo, y eso se hace en dos niveles. Está el bucle interno, que es contactar al cliente específico que te dio la mala calificación, y resolverle. Y está el bucle externo, que es arreglar la causa de raíz, la que está en el sistema, para que ese problema no le vuelva a pasar a nadie más. Déjame bajarlo a un caso real. Hace unos años trabajé con una firma de servicios financieros en Ciudad de México. Tenían un proceso de crédito impecable, aprobaban en minutos. Y aun así, sus clientes estaban molestos, y ellos no entendían por qué. Cuando escuchamos de verdad, con el NPS, apareció la fuga. Aprobaban el crédito en minutos, pero la tarjeta física tardaba catorce días en llegar. Catorce días de silencio total, en los que el cliente pasaba de la emoción a la desconfianza. La solución fue simple, una vez que la escuchamos. Una tarjeta digital para usar de inmediato, y avisos por WhatsApp en cada paso. En seis meses, su NPS subió veinticinco puntos. El dato les señaló la fuga exacta. Y un caso todavía más contundente. Una empresa de telecomunicaciones que operaba en tres países de Centroamérica, con la operación coordinada desde San Salvador. Su NPS estaba en números negativos, los clientes hablaban mal de ellos. Se pusieron a escuchar en serio, y a cerrar los dos bucles. ¿El resultado en ocho meses? El NPS pasó de negativo a más de cincuenta y nueve puntos. Las suscripciones crecieron setenta y dos por ciento. Y las renovaciones, escucha bien este número, aumentaron ciento veintinueve por ciento. Escuchar al cliente movió el estado de resultados completo. Y aquí quiero dejarte un puente hacia lo que viene, porque es la parte que casi todos los líderes se saltan. La experiencia del cliente es el final de la película. Río arriba está la experiencia de tu gente. Es imposible tener un cliente que te recomiende, si lo atiende un colaborador que ya se rindió por dentro. Pero de eso hablamos en el siguiente episodio. Por ahora, el mensaje de hoy es incómodo a propósito. Lo más probable es que tú ya midas la satisfacción de tus clientes. La pregunta difícil no es si la mides. Es si haces algo con lo que te dice. Una encuesta que no dispara una acción no es escuchar. Es teatro. Y el teatro no hace crecer las ventas. Así que tu reto de esta semana conecta con la disciplina de ejecución de la que ya hablamos. Busca tu última encuesta de clientes, o tu bitácora de quejas. Encuentra la queja que más se repite, la número uno. Y ahora rastrea una sola cosa, ¿quién es el dueño, con nombre y apellido, de arreglar la causa de raíz de esa queja? Si la respuesta es nadie, acabas de descubrir por qué tu NPS no se mueve. Asígnale un dueño esta misma semana. Ahí empieza a escuchar de verdad. En el próximo episodio subimos río arriba, a la voz que casi nadie mide y que lo determina todo. La voz de tu propia gente. Te voy a mostrar por qué la insatisfacción de tus colaboradores aparece siempre antes que la de tus clientes, y esa, antes que la caída de tus ingresos. El eNPS, como el sistema de alerta más temprano que tienes. Get full access to Guillermo Reyes at bpsinsights.substack.com/subscribe