LA IMPORTANCIA DE LA LECHE EN NUESTRA DIETA
Sobre este episodio
LA IMPORTANCIA DE LA LECHE EN NUESTRA DIETA La leche es mala. Ningún animal la bebe en la edad adulta. Es muy difícil de digerir. Provoca acné y desequilibrios hormonales. A muchas personas no les sientan bien los lácteos. Bastantes hemos escuchado este tipo de opiniones sobre el consumo de la leche y sus derivados. Sin embargo, son afirmaciones con poca base científica. Beber leche de por vida es un privilegio nutricional. En Occidente la mayoría de las personas pueden digerir este azúcar disacárido de la leche. La lactosa. Se lo debemos a una enzima, la lactasa. Esta se produce en las vellosidades de las paredes del intestino. La lactasa rompe la lactosa en una molécula de glucosa y otra de galactosa. De manera que las deja listas para usarse como fuentes de energía. Lo más llamativo, es que la leche nos da suficientes nutrientes como para parar un tren. Es interesante por su aporte de macronutrientes. Sin olvidarnos de los micronutrientes que nos benefician. El calcio, fósforo, la vitamina D…. Los pioneros en experimentar estas mega propiedades de la leche fueron nuestros antepasados del Neolítico. Ellos explotaron el líquido blanco desde el inicio de la agricultura. Tan pronto como comenzaron a domesticar a los animales. Por eso somos la única especie animal que bebe leche más allá del destete. Por el mismo motivo por el que comemos huevos y tenemos abrigos de lana. Porque inventamos la ganadería. Al domesticar las cabras y las vacas, la leche se volvió un alimento disponible. La capacidad de digerirla fue una clara ventaja. Su consumo permitió expandir las comunidades de nuestros antepasados. Poder consumirla después del destete nos dio ciertas ventajas. Los antiguos pastores neolíticos recibían un aporte de vitamina D para procesar el calcio. Así evitaban enfermedades mortales como el raquitismo. Esto les vino de perlas a los habitantes de Europa Central y a los escandinavos. Quienes pasaban muchos meses sin apenas ver la luz del sol, nuestra principal fuente de vitamina D. ¿Y qué pasó con los habitantes de los países del sur? Quizá tendrían suficiente cantidad de sol para tostar su piel. Pero los lácteos les ayudaron bastante. Hay investigaciones que sugieren que en la península ibérica, durante la edad de bronce, hubo una gran hambruna. Y no quedó más remedio que tomar leche y sus derivados para sobrevivir. La mayoría de los ganaderos de la época no eran tolerantes a la lactosa. Pero sí podían consumir queso o yogur en pequeñas porciones. En los periodos en que las cosechas eran insuficientes, aumentaron su dosis de leche diaria. Se trató de un cambio progresivo en su dieta. Seguro que bastantes sufrieron fuertes episodios de diarrea y otras dolencias. En aquel momento, los portadores de una mutación genética tuvieron una ventaja evolutiva. Aquellos que pudieron digerir el azúcar de la leche, prosperaron. La selección natural hizo que la lactasa persistiera en la edad adulta. Y pasó a ser un rasgo mayoritario en gran parte de Europa. Hay otros argumentos polémicos en contra del consumo extendido de la leche. Como que abusar de la grasa de esta bebida es mala idea. Su grasa es de origen animal y contiene ácidos grasos saturados. Pero se trata de una grasa muy especial. Ya que contiene micelas. Que ayudan a absorber las vitaminas y los minerales. Un hecho fundamental para la alimentación de los niños y adolescentes. Siempre hay que consultar con el médico para ver si tenemos intolerancia a la leche. La fabricación de lactasa se denomina sustrato dependiente. Esto significa que, cuanta más lactosa consumes, más cantidad de enzima crea tu organismo. Es decir, si dejas de tomar lácteos, tu organismo cesa de producir la enzima. Si, transcurrido un tiempo, vuelves a consumir leche, te sentará mal. Y puede llegar a provocar hinchazón, gases, molestias digestivas… Entonces, muchos pensarán: Claro, es que me he vuelto intolerante a la lactosa. Cuando lo cierto es que tu organismo ha dejado de producir la enzima que te permite que la tomes. Un bajo consumo en lácteos provoca un preocupante déficit de calcio y vitamina D. Así lo anunció un panel de expertos de salud de Estados Unidos. Si la moda de la dieta sin lácteos sigue… Nos enfrentaremos a serios problemas de desnutrición. Con graves consecuencias para la salud mundial. Sus nutricionistas recomiendan estas medidas. Si eres un verdadero intolerante a la lactosa, no tomes leche. Prueba a consumir yogur y otros productos lácteos fermentados, como el queso. Se pueden ingerir, sin efectos secundarios. No hay nadie con una cantidad de lactasa cero. Siempre hay la suficiente lactasa en la tripa como para disfrutar de un helado o un yogur sin molestias digestivas. Las últimas investigaciones apuntan a que las personas intolerantes pueden consumir hasta 12 gramos de lactosa sin efectos secundarios. Valoremos la importancia de la leche en nuestra historia. No seamos la leche.