CONTRA EL SEDENTARISMO
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CONTRA EL SEDENTARISMO El sedentarismo es un grave problema mundial. La prestigiosa revista médica The Lancet asegura que supone un gasto de 46.000 millones de euros en sanidad. Según la publicación, la práctica del ejercicio se ha estancado desde 2012 en los adolescentes. Más de un 80 por ciento no sigue las recomendaciones de la Oms. Y no realizan una hora de ejercicio al día. El 40 por cien de los escolares nunca va a pie al colegio. Y un 25 por ciento pasa más de tres horas sentado. Después de asistir a las clases y de hacer sus deberes. El estudio también analiza el uso de pantallas de los jóvenes en 38 países europeos. En España la media pasaba más de dos horas al día viendo televisión. En cuanto a los videojuegos, la mitad de los jóvenes destina más de dos horas diarias a jugar con la videoconsola. Algunos expertos creen que este tiempo de ocio reemplaza a otras actividades sedentarias. Como leer libros, revistas o escuchar la radio. Y no necesariamente roban su tiempo de actividad física. El trabajo de Lancet lamenta que la celebración de grandes eventos deportivos no sirvan para impulsar la práctica deportiva. Como los Juegos Olímpicos o la Copa América de fútbol. Normalmente, estas citas deportivas hacen que la gente se interese por el ejercicio. Algunos pueden pensar que ese deporte está por encima de sus capacidades. De manera que hace falta hacerles ver que existen programas deportivos para todo tipo de perfiles. The Lancet además menciona que la pandemia ha contribuido a los hábitos sedentarios. El mejor medicamento es la concienciación. Estas serían algunas medidas que podemos adoptar para mejorar la situación. Ir al colegio a pie o en bicicleta. Fomentar el deporte desde la familia. Inscribir a los jóvenes en actividades extraescolares. Lo más importante es que disfruten y desconecten de sus obligaciones. Que dejen a un lado las pantallas y se muevan más. Comprar juguetes que les hagan estar en movimiento. Pelotas, raquetas, bicicletas, patines… Y, por supuesto, predicar con el ejemplo. Toda la comunidad educativa ha de contribuir a que los más pequeños tengan una vida activa. Si los padres hacen deporte, sus hijos también se animarán. Nuestro cuerpo busca ahorrar energía y la comodidad. Pero no olvidemos que estamos hechos para el movimiento. Y que la falta de este nos lleva a contraer numerosas enfermedades crónicas. La actividad física es imprescindible. No sólo hacer deporte, sino fomentar hábitos de vida saludables. Que incluyan movimiento en casa durante las tareas domésticas, los descansos, reduciendo el tiempo que pasamos sentados o acostados. Aprovechar el tiempo de ocio para hacer algo activo. Hay que saber premiar estos grandes pasos contra el sedentarismo. Aunque el mejor premio es el de conseguir una buena calidad de vida.