LA INDUSTRIA INVISIBLE QUE MUEVE EL 80% DEL COMERCIO INTERNACIONAL
Sobre este episodio
LA INDUSTRIA INVISIBLE QUE MUEVE EL 80% DEL COMERCIO INTERNACIONAL Los océanos son el sistema circulatorio de la economía. Un lugar por el que se desplaza el ochenta por ciento del comercio mundial. Lo hace a bordo de pesados portacontenedores de miles de toneladas. La industria marítima ha sido durante décadas un silencioso aliado de la globalización. Los barcos contaminan, pero con más discreción, lejos de las ciudades. El tráfico marítimo ha cambiado nuestro modo de consumir. En marzo de 2021 el gigantesco buque Ever Given encalló en el Canal de Suez. El accidente bloqueó el comercio por esa arteria durante seis días. Un tiempo en el que el mundo observó la realidad. Y comprobó como un simple percance marítimo por mal tiempo ponía patas arriba las cadenas de suministro. La falta de espacio en los barcos y los cuellos de botella en los puertos han disparado las tarifas que cobran las navieras. Ahora son ellas las que tienen la sartén por el mango a la hora de fijar los precios. Las navieras pueden elegir a sus clientes. Y prefieren a los que contratan más volumen, pagan a tiempo y cargan y descargan de manera fluida. Las compañías que no son las escogidas pueden pagar hasta cuatro veces más por llevar un contenedor en la misma ruta. Muchos culpan a Bruselas por permitir el nacimiento de un oligopolio en el mar. El que resulta de la alianza de las principales navieras: Ocean Alliance, 2m y the Alliance. Juntas, controlan el setenta y cinco por ciento del mercado. Sin embargo algunos responsables de las navieras dicen que el problema no está en el mar. Faltan camioneros para descargar. La pandemia ha desequilibrado las cosas. Los aviones no pueden cargar los elementos más pesados. Un viaje de China a Europa por mar, tarda ahora unas cuatro semanas, frente a las tres anteriores. Los tripulantes de estos enormes rascacielos horizontales tienen que afrontar muchos peligros. Huracanes, piratas, el cierre repentino de fronteras… A veces pasan meses y meses a bordo, lejos de sus familias. Hace falta una tripulación de entre 20 y 30 personas para llevar estos enormes portacontenedores. Suelen ser marineros indios y filipinos. Son los preferidos porque están bien formados, cobran menos y hablan bien el inglés. Los barcos crecen en tamaño. Y son el negocio que nos alimenta, nos viste, nos da calor y nos provee. Son la razón oculta de una camiseta barata o un televisor económico. La que influye en el precio de las etiquetas. La industria marítima entra en los planes de la descarbonización del transporte en todo el mundo. La naviera danesa Maersk ya cuenta con ocho buques que navegan con metanol verde. El sector no tiene todavía claro cuál será la tecnología que se impondrá. Reina la incertidumbre en alta mar. Y es todo un riesgo construir un buque carísimo que pueda quedarse obsoleto ante las nuevas regulaciones ecológicas. Así se mueve el 80 por cien del comercio internacional. En 1970 se transportaron unos 2.600 millones de toneladas por mar. En 2019 la cifra superó los 11.000 millones de toneladas. La deslocalización industrial ha dado alas a estas flotas de hasta 98.000 buques. Suena paradójico. Aunque los buques cada vez son más rápidos y más grandes, a esta actividad se le denomina: la industria invisible. Los puertos siguen siendo un punto de encuentro entre lo local y lo global. El desarrollo del contenedor como un medio de almacenaje de la mercancía es una de las mayores revoluciones tecnológicas del siglo 20. Estos contenedores facilitan las operaciones de carga y descarga en los puertos. En definitiva, el sector está en una fase de transición a largo plazo. Esperemos que la industria naviera se encamine hacia una mayor sostenibilidad. Ellos siguen llevando el timón en los mares del comercio del planeta.