EL SÍNDROME DE DUNNING KRUGER EL DEL CUÑAO
Sobre este episodio
EL SÍNDROME DE DUNNING KRUGER EL DEL CUÑAO El síndrome de Dunning-Kruger es una sensación de superioridad que tienen ciertas personas con escasos conocimientos. Y que se consideran mejores que otras personas que son más inteligentes que ellos. Quien lo padece se convierte en la guinda del pastel que nadie se quiere comer. Es costumbre encontrarse con gente que opina de todo. David Dunning y Justin Kruger, de la universidad de Cornell, en Estados Unidos, fueron los que describieron este curioso fenómeno. Y concluyen que el fallo del incompetente se debe a un error sobre sí mismo. Este síndrome lo padece también el entorno de la persona que lo sufre. El efecto Kruger da lugar a que se tomen decisiones erróneas. Y la persona que las toma no se da cuenta de sus fallos. Ya lo dijo Sócrates: Sólo sé que no sé nada. Una humilde premisa que parece diluirse en una sociedad en la que todo el mundo cree saber de todo. Sin embargo, muchas veces las personas toman malas decisiones creyendo que lo que hacen es correcto. Por eso se ha vuelto popular la figura del cuñado. Esa persona tendenciosa que sabe de todo en las cenas de Navidad. De hecho, Charles Darwin dijo que: la ignorancia engendra más confianza que el conocimiento. Y el mismísimo Bertrand Russell aseguró que: Los ignorantes están seguros de todo y los inteligentes están llenos de dudas. En esta era digital, el efecto Kruger está más presente que nunca en el día a día. Muchos usuarios, ocultos tras un perfil, exponen sus puntos de vista. Y opinan de materias que desconocen. Además, creen que sus argumentos son los correctos y no los del resto. Es fundamental contrastar la información y no quedarnos con la primera entrada que encontremos en Google. En resumen, quienes padecen este síndrome no reconocen las habilidades de los otros y no ven sus limitaciones. La evolución de esta ilógica creencia puede derivar en una enfermedad de salud mental. Si se mantiene el problema, este podría degenerar en trastornos paranoicos, obsesivos y psicóticos. Pasando de un comportamiento cognitivo disfuncional a una verdadera enfermedad mental. La solución pasaría por recibir un tratamiento que ayude a desarrollar un pensamiento crítico. Y que la persona que lo sufre salga de la inercia en la que ha caído por el síndrome. La realidad es mucho más compleja de lo que percibimos.