MUMIA LA COSTUMBRE DE COMER POLVO DE MOMIAS
Sobre este episodio
MUMIA LA COSTUMBRE DE COMER POLVO DE MOMIAS Repugnancia…espanto… Seres humanos comiendo restos de otros semejantes… Es algo que nos resulta muy lejano. O tal vez no. Durante más de 500 años, las momias fueron entendidas como un medicamento que se recetó en Europa. Es cierto, se recetaron como un remedio contra determinadas enfermedades. La Mumia fue un producto creado a partir de cuerpos momificados. Se trató de una sustancia medicinal muy popular durante siglos. Su consumo no entendió de clases sociales ni de bolsillos. Y se podía conseguir en cualquier comercio boticario. Se creó a partir de los restos de momias traídas de las tumbas egipcias. En la Edad Media se vendía bajo la promesa de que los restos humanos triturados podían curar desde la peste bubónica hasta un dolor de cabeza. La práctica tuvo un sinfín de adeptos. Y se debió a la fascinación occidental por los cadáveres vendados de los antiguos egipcios. Un hábito que llenó el estómago de ricos y pobres. Los médicos afirmaron que la Mumia estaba hecha de restos de faraones. La realeza. Todo un manjar de provecho. El rey Carlos II de Inglaterra puso de moda tomar medicamentos hechos de cráneos humanos. Un hecho que se dio en la medicina hasta 1909. Para tratar afecciones neurológicas, como las convulsiones que padeció este rey. A partir del siglo 19 la gente dejó de consumir el polvo de las momias para, directamente, divertirse con ellas. La sociedad victoriana no ocultaba los signos de la muerte. Acercarse a ella parecía como un lema interno. Una vez finalizada la cena, llegaba el turno del espectáculo. En algunas fiestas privadas se desenvolvían momias para deleite de los asistentes. De las casas privadas, esta afición pasó a tener lugar en algunos teatros. Donde la oferta de ver las momias, agotaron las entradas. La egiptomanía se extendió por Inglaterra en el siglo 19. Las guerras napoleónicas y la expansión colonial habían renovado el interés por el pasado de Egipto. Por suerte, la moda no duró mucho. La arqueología fue ganando terreno. Y estas prácticas dejaron de realizarse una vez llegado el siglo 20.