DOOMSDAY CLOCK EL RELOJ DEL FIN DEL MUNDO
Sobre este episodio
DOOMSDAY CLOCK EL RELOJ DEL FIN DEL MUNDO Hace 75 años, integrantes del Proyecto Manhattan crearon el Boletín de Científicos Atómicos. Una publicación que pretendía alertar sobre los peligros de las armas nucleares. A modo de metáfora, todos los años ajustan un imaginario reloj del fin del mundo. Para marcar la hora se fijan en los riesgos de las armas nucleares, el cambio climático y las tecnologías disruptivas. Recientemente, lo mantuvieron a 100 segundos de la media noche. Hora simbólica del apocalipsis. Para sus responsables, el reloj continúa recordándonos cuánto trabajo se necesita para garantizar un planeta más seguro. Debemos seguir alejando las manecillas de la media noche. Cien segundos, refleja que estamos atrapados en un momento delicado. Uno que no trae ni estabilidad ni seguridad. La invasión de Ucrania por parte de Rusia ha sido uno de los aspectos incorporados en su previsión. A este hecho se han unido las tensiones con China, Venezuela y Corea del Norte. De manera que para estos expertos, las señales de nuevas carreras armamentísticas son claras. Por otra parte, hace medio siglo que comenzaron las advertencias serias sobre las consecuencias del calentamiento global. Nada se ha avanzado. Los creadores del reloj, reclaman acciones inmediatas y concretas. Sobre las tecnologías disruptivas, han destacado su influencia en el ámbito de la comunicación. Hace poco, con motivo del 75 aniversario del reloj, el Boletín lanzó la campaña: Turn back the clock. Retrasa el reloj. Un desafío que anima a las personas a compartir historias que les inspiren en las redes sociales. Y estrategias para evitar el colapso final. Seguimos a 100 segundos del fin del mundo. Hacen falta movimientos globales para lograr el cambio. El reloj se puso en marcha cuando empezaron las detonaciones nucleares, a mediados del siglo pasado. Lo que muchos consideran que fue el origen del Antropoceno. Una época geológica marcada por el impacto global de las actividades humanas. Las crisis de los misiles situaron las manecillas muy cerca del final. En los 90, se firmó un Tratado de Reducción de Armas Estratégicas y el reloj se retrasó hasta los 17 minutos. La mejor marca hasta la fecha. En el 2007 se notó el avance del cambio climático. Desde entonces, la manecilla no ha dejado de acercarse a la media noche. Es un cronómetro simbólico. Que no marca un tiempo concreto correspondiente con años o décadas. Sus autores no pretenden que se convierta en un mal augurio. Sino en una llamada de atención para revertir el sentido de las agujas. Habrá que tenerlo en cuenta. Ya que, entre los que evalúan la situación, hay más de una decena de premios Nobel. Que no se rompa el hechizo de la vida en nuestro planeta al llegar a las 12.