HALLOWEEN 2022
Sobre este episodio
HALLOWEEN 2022 Lo asociamos con las películas americanas. Pero Halloween se celebra desde mucho antes y ni siquiera surgió en Estados Unidos. Este término data de 1745 aproximadamente. Pero proviene de una tradición celta muy antigua, de hace más de 2.000 años. Estos pueblos celtas celebraban una fiesta el 31 de octubre a la que denominaban Samhain. Significa ‘el final del verano o de la cosecha’ en Gaélico. El último día de octubre marcaba el fin de la época de la cosecha, el equinoccio de otoño y el cambio de estación. El Samhain fue la festividad más importante de la Europa pagana. Y no solo se celebraba en Irlanda, también se extendía por los pueblos celtas de Escocia, entre los británicos y más allá. El año céltico concluía el mismo 31 de octubre. La vida se dividía en una época de luz: primavera y verano y otra de oscuridad: otoño e invierno. El equinoccio de otoño significaba que los días iban a ir haciéndose más cortos y las noches más largas. Los árboles perderían sus hojas y las cosechas se detendrían. Los celtas se despedían de Lugh, el dios del sol. El Samhain comenzaba el 31 y se unía al festejo del Año nuevo Celta, con lo que se alargaba durante tres días. Es un momento de tránsito, entre un año y el siguiente, entre la luz y la oscuridad o el calor y el frío. Por lo tanto, las fronteras entre este mundo y el otro se difuminaban. Se decía que los espíritus de los difuntos podían caminar entre los vivos. Los ritos sagrados que se realizaban esa noche incluían la comunicación con los muertos. Se trataba de invitar y homenajear a los espíritus buenos y de alejar a los malos. La tradición de disfrazarse en Halloween proviene de estas prácticas. Los celtas se ponían trajes y máscaras para intimidar y ahuyentar a los malos espíritus. Luego encendían grandes hogueras y fuegos ceremoniales que pretendían confundir a los no deseados. Otra práctica común estaba ligada a la comida. Las últimas cosechas hasta esa fecha servían para los grandes banquetes. Y como ofrendas para honrar a los buenos espíritus. A los festines, fuegos y máscaras se sumó la costumbre de colocar una vela encendida en las ventanas. Para ayudar a los muertos a ‘encontrar su camino’. Y de ahí vino el hábito de dejar comida fuera de las casas a modo de ofrenda. Los platos como el colcannon, hecho con puré de patata y coles fueron populares. Incluso, los jóvenes pelaban manzanas para dejar caer su piel al suelo. Dicen que llegaban a leer en ella el nombre de su futura pareja. Los romanos ocuparon los dominios celtas y mezclaron el Samhein con su fiesta de la cosecha en honor a la diosa Pomona. Más tarde, vino la cristianización del Imperio. Y la fiesta comenzó a llamarse: la víspera de todos los santos, por la fiesta cristiana del día siguiente. En el año 835 la iglesia señaló el 1 de noviembre como el día de todos los santos. Y el Samhein pasó a conocerse como Halloween. Este nombre es la contracción de la expresión inglesa: All Hallow’s Eve, El día de todos los santos. La fiesta de todos los santos católica tiene lugar el 1 de noviembre y se reza por todos ellos. A continuación viene la de los fieles difuntos, el 2, donde se ora a los que ya no están con nosotros. Esta última la propuso San Odilón de Cluny en el siglo 10. Al final se hizo obligatoria para toda la Cristiandad en el año 1475 de la mano del papa Sixto cuarto. En resumen, el cristianismo adaptó estas creencias paganas sobre los muertos y el más allá a su religión. Y de aquí aparecieron los santos, las ánimas del Purgatorio y los condenados. La fiesta de la Víspera de Todos los Santos llegó a Estados Unidos y a Canadá en los barcos llenos de emigrantes. Los que partían de Europa durante el siglo 19 movidos por la Gran Hambruna Irlandesa. En 1840, una gran parte de ellos fueron católicos de origen irlandés. Y llevaban con ellos la fiesta de sus ancestros. Los inmigrantes irlandeses transmitieron al Nuevo Mundo sus versiones de la tradición. Y surgió la costumbre de tallar los Jack O’ Lanterns. Esas calabazas gigantes y huecas con una vela dentro que hoy son el icono de Halloween. Provienen de la leyenda de Jack ‘el tacaño’, el aldeano que engañó al diablo. Y que fue condenado a vagar eternamente en la oscuridad con un tizón metido dentro de un tubérculo tallado como si fuese una linterna. En Norteamérica, eran más abundantes las calabazas que los nabos. Y el tubérculo se transformó en una calabaza tallada con rostro siniestro. Se solía colocar en las ventanas y puertas en los cruces de caminos y en la entrada de los pueblos. La razón es que servían de amuleto contra los malos espíritus. En una mezcla entre tradición y gamberrada se popularizó el célebre truco o trato. En 1921 se celebró el primer desfile de Halloween en Minnesota. Rápidamente, se sumaron otros estados. Y el resto ya es historia. A partir de los años 70 se estrenaron las sagas de Halloween en el cine, dirigidas por John Carpenter. Fueron un éxito, y la fiesta se volvió internacional. Por último no olvidemos que los celtas estuvieron por Galicia. El Samaín forma parte de la candidatura del Patrimonio Inmaterial de Galicia y del norte de Portugal a la Unesco. Un maestro de Cedeira en la Coruña, Rafael López Loureiro, intenta que esta tradición vuelva por aquella zona tal y como se celebraba. No olvidéis los orígenes de este día. Feliz Halloween.