LOS DEVORADORES DE PECADOS
Sobre este episodio
LOS DEVORADORES DE PECADOS • Guerras, hambruna, enfermedad… • Si había algo en la Europa medieval que nunca escaseaba…eran los funerales. • Los creyentes pensaban que tenían que pasar por el Purgatorio y la Iglesia era la que tenía el monopolio de la absolución. • La nobleza podía pagar a los obispos locales para que perdonaran los pecados de sus seres queridos al morir. • Sin embargo, la mayor parte de los plebeyos no podían permitirse ese lujo. • Así que echaron mano de otra alternativa: La del devorador de pecados. • Estas personas, actuaron al margen de la iglesia, por los campos feudales de Inglaterra, Escocia y Gales. • A cambio de unos seis peniques y una comida podían realizar un ritual para garantizar el ascenso al cielo de los recién fallecidos. • El ritual se preparaba con la máxima discreción, ya que no era socialmente aceptado. • Una vez acordados los servicios del devorador de pecados, los seres queridos bañaban al difunto. • Luego, los familiares colocaban junto a su cuerpo una jarra de cerveza y un trozo de pan sobre su pecho. • Entonces, en la oscuridad de la noche, el devorador de pecados entraba silenciosamente en la casa, recitaba su oración y devoraba esa comida. • Este rito simbólico servía para que los pecados pasaran a su cuerpo y el difunto pudiera entrar al reino de los cielos. • Los come pecados cumplieron con una función necesaria para los creyentes con menos recursos económicos, pero fueron vilipendiados. • Se pensaba que sólo los más indigentes encontraban una salida en este oficio. • Ya que se suponía que se volvían más depravados con cada pecado que consumían. • Bertram Puckle describió a estos devoradores de pecados. • Eran aislados de toda relación social con sus semejantes por la vida que habían elegido. • Vivían en un lugar remoto y la gente solía evitar el contacto con ellos. • Otros consideraban que estaban relacionados con espíritus malignos, a la brujería y a prácticas profanas. • De hecho, cuando cumplían con su cometido, los familiares quemaban el cuenco o la fuente de madera en la que habían comido. • Su papel fue el de ‘chivo expiatorio’ tal y como se interpretó del Antiguo Testamento en Levítico 16:21-22. • En el siglo 19 estas prácticas se volvieron más humanas. • En ciertas zonas de Inglaterra y Holanda, las mujeres de la familia cocinaban las ‘galletas de muerto’. • Los familiares las comían alrededor de la cama donde yacía el cuerpo del fallecido. • Aún en la actualidad, en algunos lugares de Inglaterra se siguen comiendo estos dulces de difunto. • En la Alemania medieval era costumbre preparar un pastel de muerto que, en lugar de absorber los pecados del difunto, servía para traspasar sus virtudes. • El último devorador de pecados registrados fue un tal Richard Munslow, que murió en 1906. • Se dice que desempeñó ese trabajo tras la dolorosa pérdida de sus cuatro hijos por la tos ferina. • Y hasta aquí este curioso pasaje de la historia.