EN LAS ENTRAÑAS DEL DRAGÓN
Sobre este episodio
EN LAS ENTRAÑAS DEL DRAGÓN Las representaciones de dragones existen desde la más remota Antigüedad. En la Edad Media, estos fascinantes seres, se convirtieron en protagonistas de mitos y leyendas. El dragón es una figura emblemática de la cultura medieval. Procede de mundos simbólicos y han perdurado hasta nuestros días. Es una criatura ficticia, pero en las sociedades medievales llegó a ser considerado un animal más dentro de las especies existentes. Antes del Medievo ya había un amplio repertorio de seres mitológicos con rasgos parecidos. En la antigua Mesopotamia, se narra la lucha de Marduk contra la dragona demoníaca Tiamat. La dragona simbolizó el caos y el combate sirvió para implantar el orden en el cosmos y crear el mundo. En los mitos griegos abundan los Drakontes. Unas serpientes gigantescas que actúan como protectoras de lugares, objetos o seres prodigiosos. La Edad Media acogió y transformó a estos seres de la antigüedad para crear su propio imaginario. Bajo el cristianismo, los ancestrales monstruos dragontinos se adaptaron a los códigos visuales de la nueva fe. Tanto en las pinturas de las catacumbas cristianas en Roma, como en los relieves de sarcófagos paleocristianos, el dragón se identificó con el diablo. La iglesia buscó reforzar el triunfo de su mensaje frente a los cultos paganos y las herejías, que se traducían en estos seres malignos. En el libro bíblico del Apocalipsis aparece un dragón rojo de siete cabezas que arrasó los astros con su cola y se enfrentó al arcángel Miguel. En el Génesis, una perversa serpiente tienta a Eva para que tome los frutos del árbol prohibido y cometa el pecado original. Las serpientes acuáticas del mundo griego pasaron a identificarse con el Leviatán. Un monstruo marino que se tragó al profeta Jonás. Isidoro de Sevilla, en sus Etimologías del siglo séptimo, clasificó al dragón como la más grande de las serpientes. Según el erudito hispánico, los dragones moraban en cavernas, volaban y tenían crestas. Solían proceder de Etiopía y de la India. Y aniquilaban a sus presas con su cola, que usaban como un látigo para asfixiar a sus víctimas. La capacidad de metamorfosis que tuvo la figura del dragón hizo que se le asociara con el diablo. Los románicos suelen guerrear contra caballeros, santos y animales que simbolizan a cristo. Como el cordero o el león. Dragones, sirenas, arpía simios y otros seres malignos de los bestiarios…pretendían mostrar a los fieles los pecados que había que evitar para obtener la salvación. A partir del arte gótico del siglo 13, los dragones presentaron un mayor parecido con animales reales. Ya fuesen reptiles, anfibios o aves rapaces. El dragón gótico adoptó alas membranosas de murciélago, numerosas crestas o púas, así como colas rematadas en dardos. Además, tuvieron un papel muy destacado en las leyendas y hagiografías de santos durante la época medieval. San Patricio expulsó a serpientes de tierras irlandesas mientras que Hilarión quemó a un dragón que amenazaba Dalmacia. Muchas de estas hazañas alcanzaron gran popularidad gracias a la amplia circulación de la Leyenda Dorada. Se trató de un conjunto de vidas de santos compilado haca 1265 por Santiago de la Vorágine. Muchos de estos relatos situaron al Dragón en el bosque, su hábitat natural. Los héroes épicos y caballeros se vanagloriaban de haber derrotado a uno. Beowulf es un poema épico anglosajón datado en el siglo octavo. Y cuenta que había un dragón que guardaba un valioso tesoro en su guarida. Un bandido le robó una copa preciosa y la bestia empezó a atacar a las gentes del lugar. Hasta que el héroe, Beowulf, mató al monstruo con la ayuda de su compañero Wiglaf. En la leyenda artúrica, los dragones custodiaban el Valle sin retorno. Hasta que sir Lancelot los aniquiló. Quizá la leyenda más famosa del mundo medieval es la de San Jorge. Este fue un oficial romano de Capadocia, convertido al cristianismo. Se enteró de que el rey de Silca, una ciudad de Libia, tenía que saciar el apetito de un dragón, dándole a sus habitantes en sacrificio. Hasta que le llegó el turno a la propia hija del rey. En ese momento, San Jorge decidió enfrentarse al monstruo. Primero lo hirió con su lanza, luego hizo que la princesa lo condujera al interior de la ciudad y allí le clavó, mortalmente, su espada. Eso sí, esta gesta se hizo a cambio de que todos los habitantes se convirtieran al cristianismo. En resumen, sirvieron para simbolizar la lucha de la fe, del valor marcial y el altruismo contra el caos y el pecado. Unas historias que siguen presentes hasta nuestros días.