OPPENHEIMER Y EL PROYECTO MANHATTAN
Sobre este episodio
OPPENHEIMER Y EL PROYECTO MANHATTAN En los años siguientes a la II Guerra Mundial, la fama de Oppenheimer rivalizó con la de Einstein. El director científico del Proyecto Manhattan aparecía en las portadas de la prensa como el ‘padre’ de la bomba atómica. Su posterior arrepentimiento, marcaría el resto de su vida. Este sería el resumen de la biografía de Robert Oppenheimer. Nació en una acaudalada familia judía de Nueva Jersey, Estados Unidos. Fue un niño enfermizo y un joven atormentado pero con una inteligencia privilegiada. Su familia le costeó la mejor educación y pasó a ser una promesa de la física estadounidense. La oportunidad de su vida se presentó en octubre de 1942. El gobierno de Franklin Roosevelt, pensó en construir un arma atómica antes que los alemanes y puso en marcha el Proyecto Manhattan. Hacía falta una persona capaz de diseñar y construir el explosivo atómico. Ahí entró Oppie, como le apodaron. Pese a ser un físico teórico, reunió a un grupo de talentos en el laboratorio de Los Alamos, Nuevo México el 16 de julio de 1945. Primero detonaron la bomba ‘A’. Poco más tarde, otras similares estallarían sobre Hiroshima y Nagasaki. Oppie tuvo sus dudas a la hora de bombardear poblaciones civiles, ya que los japoneses estaban a punto de rendirse. Al final, la bomba se arrojó para intimidar a la Unión Soviética. Oppie rechazó las armas nucleares y se quejó de que la ciencia estaba subordinada al uso militar. Su oposición fue compartida por otras personalidades importantes del país. Ellos pretendían evitar una carrera armamentística, a través de un acuerdo internacional para prohibir la fabricación de armas nucleares. Y que se fijasen unos controles internacionales para asegurar su cumplimiento. Estos idealistas se toparon contra los intereses de los halcones de Estados Unidos, que no pensaban renunciar a su supremacía bélica. Así que boicotearon las negociaciones con los soviéticos. Oppie volvió sobre esta cuestión en 1952, cuando el gobierno tenía dispuesta otra bomba más devastadora, la ‘H’. De inmediato, fue objeto de una campaña de desprestigio por los mandatarios. Lewis Strauss, presidente de la Comisión de Energía Atómica le practicó una especie de juicio, que Oppie tenía perdido de antemano, con el fin de expulsarlo de la agencia y arruinar su reputación. Y sacaron a colación ciertos escarceos juveniles que el físico tuvo con el Partido Comunista. El FBI interceptó sus llamadas, le interrogó repetidas veces y presionó a su entorno para que le denunciase. No sacaron nada en claro, el sospechoso se había alejado del comunismo y había girado hacia el liberalismo progresista. A sus perseguidores les dio igual y redoblaron y sus esfuerzos. En 1953, le sometieron a una auditoria, pincharon los teléfonos de sus abogados y les pusieron trabas para su defensa. Terminaron declarando que Oppie era un riesgo para la seguridad y se le vetó en la CEA. Esta investigación fue parecida a una caza de brujas del siglo 17. Con esta sentencia pretendían dar una lección a los científicos que osaran cuestionar al poder, en vez de cumplir con su cometido sin rechistar. Consiguieron su objetivo aunque una parte de la opinión pública comparó este caso con el proceso a Galileo. Más tarde, los presidentes Kennedy y Johnson lo rehabilitaron. Pero Oppie se refugió en sus tareas académicas y mantuvo un perfil bajo. Falleció en 1967, sin lograr el Premio Nobel. Con todo, realizó una notable contribución a la mecánica cuántica. Incluso, a la astrofísica mediante un modelo que anticipó los agujeros negros. Sobre todo, inspiró a un gran número de estudiantes durante los 29 años que dirigió un Instituto de Estudios Avanzados en Princeton. Justo, donde John Von Neumann armó el ordenador más rápido del momento. Oppie fue alguien contradictorio para muchos. Por un lado parecía despistado y pedante…y por el otro… se mostraba carismático, afectivo y ambicioso. Einstein le reprochó que su exceso de ambición por codearse con los poderosos le trajo su perdición. A si figura ya le han dedicado varias obras de teatro, biografías y la reciente película de Christopher Nolan sobre este Proyecto. En síntesis, es la historia del mito del sabio que se arrimó al poder en busca de gloria y acabó sellando un pacto con el diablo.