HACIA LA SOCIEDAD DEL DATO AUMENTADO
Sobre este episodio
HACIA LA SOCIEDAD DEL DATO AUMENTADO Estamos rodeados de datos y cada vez dependemos más de ellos. Según el informe de Data Never Sleeps 8.0, presentado por Domo, una compañía estadounidense, cada persona produjo 2 megabites de datos por segundo en 2020. Una cifra que se duplica cada año. Y es que prácticamente cualquier actividad que realizamos en el día a día genera datos, aunque no seamos conscientes del todo. Al hacer deporte con pulseras que monitorizan el ejercicio, al comprar un billete de avión utilizando compradores de vuelos, usando distintas aplicaciones o al elegir un hotel en función de la puntuación de otros usuarios. Toda esta tecnología se basa en el análisis y gestión de los datos. Son el nuevo petróleo de las empresas porque nos permiten tomar mejores decisiones y gestionar eficientemente el tiempo y los recursos. La información es poder. Por eso ya se trabaja en el avance de las ciudades inteligentes basadas en el ‘big data’. Tener tantos datos a su alcance puede ser abrumador. Lo importante es saber organizarlos, gestionarlos, interpretarlos y visualizarlos de forma correcta. Como usuarios, esta información optimiza nuestro tiempo y las decisiones que tomamos. Para una compañía, no sólo le sirven para eso, sino que los utilizan para conocer mejor a sus clientes y a sus competidores. Incluso, para adelantarse a cualquier imprevisto. Analizando su comportamiento, necesidades, deseos o tendencias. Y luego, ofreciendo el mejor servicio adaptado a cada perfil. Tener el dato a nuestro alcance se traduce en conocimiento, en saber dónde poner el foco en cada momento. Por sí solos no valen nada. Hace falta interpretarlos, hacerlos accesibles y comprensibles para que cualquiera tenga información veraz y real a su alcance. Imaginad que queréis hacer una reforma en el hogar. Ya es posible hacer una estimación online de cuánto nos costaría o comparar costes con otras empresas. Al realizarlo, rellenamos todos los pasos y cedemos nuestros datos para que nos ofrezcan una oferta personalizada. Esas fechas, nombres, números, códigos o transacciones no aportan valor por sí solas. Hace falta procesarlo todo y de ahí es donde se extrae la información. Por ello, los datos son la nueva moneda de cambio. Algunas grandes tecnológicas han hecho un gran negocio, conociendo a sus usuarios. Facebook basa una parte de su modelo de negocio en personalizar al detalle los anuncios que nos muestra. Como vimos en el mediático juicio que sufrió su fundador. Cada vez que leemos un artículo, hacemos clic en una página o abrimos un enlace externo, Facebook recoge esa información para conocernos mejor. Y saber si nos interesan las criptomonedas, las zapatillas de deporte o cuidar las plantas. Son datos que nos definen como personas y consumidores. Cuanta más precisión tengan los anunciantes a la hora de mostrarnos los anuncios personalizados mayor éxito obtendrán. Los datos están presentes en todos los procesos de automatización de las empresas. No sólo en las tecnológicas, también en las financieras, aseguradoras o en el ámbito sanitario. El análisis predictivo en sanidad ha progresado bastante en nuestros días. Y tiene un gran impacto en el coste y en el resultado final con los pacientes. Hay programas que hasta valoran el tono de voz de un enfermo para generar información sobre su estado de salud. La previsión de demanda es una herramienta clave a la hora de tomar una decisión empresarial. Y permite conocer las necesidades de los clientes, mejorar los procesos de producción, los flujos de stock y anticiparse a sus futuras demandas. Hay una preocupación generalizada por saber quién se queda con nuestros datos, por eso nació en 1992 la Agencia Española de Protección de Datos, entre otras. Sus legisladores tratan de poner coto al tráfico de datos y de garantizar de que somos informados de su tratamiento. Algunos creen que disfrutar de servicios, en apariencia gratuitos y poder acceder a una gran información de manera sencilla conlleva una contraprestación. Y es que nos piden que cedamos una parte de nuestra privacidad o seguridad. Fuera de Europa, las legislaciones son más variopintas. Estados Unidos tiene una legislación más flexible con los datos que manejan las empresas. Mientras que China utiliza los datos generados por sus ciudadanos para mejorar los servicios que les ofrece o para controlarlos. Ahí está el lado bueno y el malo de la situación. El interés por los datos seguirá aumentando. Ya son uno de los pilares fundamentales de las economías y del funcionamiento de las empresas. Lo que valdrá será el dato aumentado, el que está presentado dentro de un contexto.