DEL RASCACIELOS AL RASCASUELOS
Sobre este episodio
DEL RASCACIELOS AL RASCASUELOS El siglo 20 fue el de los rascacielos. Ahora, ante la actual superpoblación, la falta de espacios podría llevarnos a buscar soluciones bajo tierra. La leyenda cuenta que, en las alcantarillas de Nueva York, hay cocodrilos ciegos. Nunca han visto la luz del día. Eso de residir en el subsuelo parece una cosa más de muertos que de vivos. Sin embargo, las ciudades subterráneas existen desde hace miles de años. No hace falta volver atrás en el tiempo, hoy hay redes de túneles que conectan edificios en distintos puntos del mundo. Pekín construyó una ciudad subterránea durante el conflicto chino-soviético. En Irán está la ‘perla escondida’, una ciudad bajo tierra a 20 m de profundidad. La más famosa puede que sea la de Montreal. Donde 32 km de túneles conectan siete estaciones céntricas de metro, siete grandes hoteles, diversos edificios y centros comerciales. Además de más de 1.000 tiendas y cines. Se construyó para que sus ciudadanos se alejasen del clima frío de Montreal. Ahora se estudia esta cuestión como una solución ante la densidad de población. No es una idea nueva. En los años 60, Helsinki comenzó su plan para construir una ciudad refugio bajo el suelo. La idea fue la de protegerse de su enemigo durante la guerra fría, y, al igual que en Montreal, servir de refugio contra el frío. Vivir bajo tierra supondría un problema de deficiencia de vitamina D importante, al no ver la luz del sol. Pero hay firmas de arquitectos que ya están trazando los futuros rascasuelos. Como el previsto bajo el zócalo del Distrito Federal de México a 300 m de profundidad. Contaría con una gran apertura para que la luz penetre hasta los niveles inferiores. Algunos sociólogos suponen que los ciudadanos más pobres son los que terminarían viviendo bajo la superficie. Sin duda, una ciudad construida a una cierta profundidad sería un buen refugio frente a los terremotos. El problema sería plantear estas obras en ciudades como Roma o París, donde levantar una piedra implica un nuevo hallazgo arqueológico. En lugares con climas extremos, tanto de mucho frío como de calor, esta fórmula podría servir. Todo cabe en la imaginación y en la utopía. Desde vivir en colonias bajo tierra a hacerlo en estaciones espaciales en algún planeta de nuestro sistema solar. O residir bajo el agua. Con los medios suficientes, todo sería una cuestión de adaptarnos.