Los psicobióticos y la salud mental
Sobre este episodio
Los psicobióticos y la salud mental ¿Quién no ha sentido nervios en el estómago? Seguro que a varios se os ha formado: Un nudo en el estómago. Esto explica por qué muchos trastornos y enfermedades mentales cursan con síntomas intestinales. De hecho, es el tipo de síntoma más citado por los especialistas en salud mental. La microbiota son esos cien billones de microorganismos que viven en nuestro intestino, piel y cavidades corporales. Influyendo en el peso corporal, la digestión, el sistema inmunitario, el estado de nuestra piel y el riesgo de padecer determinadas enfermedades. En la última década, los investigadores están comenzando a entender cómo el cerebro y el intestino están conectados. Mediante un sistema, llamado eje intestino-cerebro. Así que ciertas bacterias tienen efectos sobre nuestro cerebro, los psicobióticos. Hoy se asume que ciertos trastornos mentales como el autismo, la depresión, el Alzheimer o el Parkinson están mediadas por la inflamación. A su vez, la inflamación está controlada por la composición de nuestras colonias de bacterias. Por ejemplo: Se está observando que entre el 40 y el 90 por cien de las personas que sufren autismo, suelen tener algún desorden intestinal. Colon irritable o intolerancia al gluten, entre otros. El caso es que aún no sabemos exactamente qué especies de bascterias necesitamos para protegernos de la depresión o el Alzheimer. Ya que bastaría con tomar esos probióticos. Por desgracia, no es tan sencillo. La microbiota intestinal alberga entre 300 y 500 especies bacterianas diferentes, además de virus, hongos, etc. No se trata de que falte o sobre cierta bacteria, sino de la interacción entre todas las especies. Hoy en día, empiezan a aparecer patrones. Por ejemplo: las personas con depresión tienen un menor número de bifidobacterium y lactobacillus. Los enfermos de Alzheimer tienen menos Bifidobacterium mientras que las personas con Parkinson tienen un número más reducido de aquellas que son antiinflamatorias. En 2020 se analizaron cientos de estudios sobre suplementos de tipos de bacterias o alimentos, sobre todo, fermentados. En los estudios con ratones se apreció que las mencionadas bifidobacterium y lactobacillus mejoraban su neuroplasticidad y reducían su depresión y ansiedad. En otros ensayos clínicos con humanos, los resultados son muy similares. Nuestro tracto digestivo contiene una enorme red nerviosa, conocida como sistema entérico. Y se encarga de regular las funciones digestivas, el sistema endocrino o el inmunitario. Ya vemos que lo que pasa en nuestros intestinos no se queda allí. La posible aplicación de probióticos para los trastornos mentales en humanos, es un campo de estudio muy reciente. Recientemente, se ha extendido el concepto de eje intestino cerebro, añadiendo el de microbiota. Los prebióticos y los probióticos son dos de las herramientas que más se están probando para mejorar algunos trastornos psiquiátricos. Aunque se necesitan más estudios fiables antes de llegar a alguna conclusión válida. Con todo, las patologías psiquiátricas se podrán beneficiar con los avances en el estudio de los psicobióticos. Un progreso que nos hará sentir mariposas en el estómago.