Tu cerebro te coloca. Las drogas endógenas
Sobre este episodio
Tu cerebro te coloca. Las drogas endógenas ¿Has pensado alguna vez que puedes producir tus propias drogas? Sin tener que depender de ninguna sustancia tóxica introducida en nuestro organismo. Hablamos de las drogas naturales, internas o endógenas. Cuando escuchamos la palabra ‘droga’, la asociamos a sustancias ilegales. Tales como la marihuana, la heroína o la cocaína. Sin embargo, en nuestro cerebro existen diferentes áreas relacionadas con las emociones. Y producen unas sustancias químicas que nos provocan sensaciones como la euforia. Estas sustancias son las hormonas endógenas que tienen lugar en la corteza cerebral. A continuación veremos algunas de ellas. Sus efectos son parecidos al de las drogas externas. La oxitocina, es la droga del amor. La dopamina ayuda a la creatividad y a la fantasía. Nos da un chute de energía. La serotonina influye en el equilibrio interno y la tranquilidad. Las endorfinas actúan como un analgésico contra el dolor. ¿Pero cómo podemos estimular estas sustancias en nuestro cerebro? Empezando por dirigir nuestros pensamientos hacia las emociones. Enfocarnos en ellas para que nuestro cerebro las produzca. Cuando experimentemos placer tomando chocolate, por ejemplo, el órgano rey liberará endorfinas. Otro truco para incentivar estas sustancias es mediante el ejercicio. O escuchando nuestra música favorita. El opio empezó a usarse hace milenios. Lo mismo ocurrió con la marihuana o el hachís. Por no hablar de los hongos alucinógenos, que se han utilizado en ceremonias religiosas. Ahora sabemos que los opiáceos naturales son las endorfinas y las encefalinas. Su eficacia puede llegar a ser hasta veinte veces superior al de la morfina. En general, los mamíferos, a lo largo de su historia evolutiva, conservan los receptores que reconocen los principios activos de esas sustancias adictivas. La diferencia entre las que vienen de fuera y las que provienen del cerebro, es su toxicidad. El propio organismo puede crear un neurotransmisor para regular el medio interno. En cambio, la heroína, que es análoga a la endorfina, no respeta el sutil equilibrio del cerebro. Nuestro órgano pensante la acoge con demasiado entusiasmo. En conclusión, parece que vamos entendiendo cómo funciona el mecanismo de los psicotrópicos.