53. Cáncer hereditario y fertilidad: cómo evitar transmitir una mutación como BRCA a tus hijos
Sobre este episodio
¿Sabías que si tienes una mutación como BRCA o el síndrome de Lynch, existe una forma de evitar transmitírsela a tus hijos antes de que nazcan? El Dr. Nabal Bracero explica cómo funciona el diagnóstico genético preimplantación, y por qué la edad es el factor más importante para que esta opción funcione. Diagnóstico genético preimplantación: la herramienta para no transmitir un cáncer hereditario a tus hijos En este episodio de PanOncology Talks, la Dra. Marcia Cruz Correa conversa con el Dr. Nabal Bracero, ginecólogo con subespecialidad en endocrinología reproductiva e infertilidad, sobre una pregunta que muchos pacientes con condiciones hereditarias de cáncer le hacen a la Dra. Cruz Correa casi todos los meses: "doctora, yo no le quiero pasar esto a mis hijos". El paciente que no busca embarazarse, sino evitar una herencia A diferencia del paciente típico de fertilidad —que suele tener entre finales de sus treinta y principios de sus cuarenta años y busca ayuda para lograr un embarazo—, existe otro grupo de pacientes saludables que llega a la consulta del Dr. Bracero por una razón distinta: tienen una condición hereditaria que aumenta su riesgo de desarrollar cáncer, y no quieren transmitirla a la próxima generación. La Dra. Cruz Correa pone esto en contexto con ejemplos de su propia práctica, donde trata pacientes con condiciones como la poliposis adenomatosa familiar (causada por una variante en un gen que regula la reproducción y destrucción de células, lo cual aumenta el riesgo de pólipos y cáncer en el tracto gastrointestinal), además de mutaciones como BRCA1, BRCA2 y el síndrome de Lynch. Es importante aclarar que no todas las personas con estas condiciones desarrollan cáncer, pero sí tienen un riesgo significativamente más alto. Algunos de estos pacientes, incluso jóvenes (entre 28 y 32 años), llegan a tomar la decisión de no tener hijos para evitar transmitir la condición. Ante esto, el Dr. Bracero ofrece una alternativa. ¿Qué es el diagnóstico genético preimplantación? El diagnóstico genético preimplantación del embrión es una técnica que analiza el material genético de un embrión antes de colocarlo en el útero. El proceso consiste en tomar una pequeña biopsia del embrión —de apenas 10 a 15 micrones, visibles solo bajo microscopio— extrayendo entre 10 y 12 células, generalmente en la etapa de blastocisto, para enviarlas a analizar su contenido genético. Existen dos tipos principales de esta prueba: PGT-A (Preimplantation Genetic Testing for Aneuploidy): originalmente desarrollada para descartar la aneuploidía, un desbalance en el número de cromosomas del óvulo (el síndrome de Down, por ejemplo, es una aneuploidía con un cromosoma adicional en el par 21). PGT-M (Preimplantation Genetic Testing for Monogenic Disease): diseñada para descartar enfermedades genéticas específicas, causadas por la variante patogénica de un solo gen — como las asociadas a cáncer hereditario. Para poder realizar esta prueba se necesitan dos elementos clave: una consejería genética sólida que permita entender el riesgo y las probabilidades involucradas, y conocer con precisión cuál es el gen específico —con su variante patogénica— que se está buscando, para poder generar las sondas genéticas necesarias en el laboratorio. El caso de las mutaciones BRCA El Dr. Bracero comparte que han atendido pacientes con BRCA que llegan a la consulta inicialmente para preservar su fertilidad antes de comenzar quimioterapia por cáncer de seno o de ovario, y que además expresan el deseo de "sacar" esa mutación de su linaje familiar mediante este proceso. Sin embargo, hay una consideración importante: los pacientes con BRCA pueden producir menos óvulos y embriones de lo normal, y se ha observado que esta condición puede estar asociada a un envejecimiento prematuro de los ovarios. Por eso, mientras más joven llegue la persona a evaluarse, mejores serán sus probabilidades. La edad: el factor que más determina el éxito del proceso El Dr. Bracero es enfático en que la edad de la mujer es el factor limitante más importante en cualquier tratamiento de fertilidad, incluyendo este proceso. Esto se debe a que, con el tiempo, aumenta la proporción de óvulos aneuploides (con un número incorrecto de cromosomas): Antes de los 30 años : aproximadamente uno de cada tres embriones tiene un problema cromosómico; dos de cada tres son saludables. A los 38 años : más de la mitad de los óvulos comienzan a ser aneuploides. El Dr. Bracero también menciona que el pico de fecundidad, tanto en hombres como en mujeres, ocurre alrededor de los 25 años. Esto significa que, para una paciente con BRCA que busca un embrión libre de la mutación (con una probabilidad base de 50%) y que además sea euploide (sin problemas cromosómicos), es posible que menos del 25% del total de embriones generados terminen siendo viables — un dato que refuerza la importancia de evaluarse a una edad temprana. ¿Qué tan preciso es este proceso? El Dr. Bracero comparte cifras concretas sobre la efectividad de este proceso: La probabilidad de que una pareja en su pico de fecundidad logre un embarazo en cualquier ciclo ovulatorio es de aproximadamente un 20%. Un embrión identificado como euploide (y, en este contexto, libre de la mutación específica que se busca) tiene un 70% de probabilidad de implantarse exitosamente — considerado un porcentaje muy favorable, aunque no garantizado. La precisión del diagnóstico genético para identificar la variante patogénica específica es de un 97% a 98% — es decir, no es 100% infalible. La Dra. Cruz Correa comparte que se interesó particularmente en este tema después de que una de sus pacientes atravesó este proceso, y uno de los embriones resultó tener la condición que se buscaba evitar, cayendo precisamente dentro de ese pequeño margen de error. Ella enfatiza que, aunque el proceso no es perfecto, representa una mejora enorme frente a no hacer nada: la diferencia entre un riesgo del 3% y un riesgo del 100%. Mosaicismo: cuando el embrión da resultados mixtos El Dr. Bracero explica un fenómeno interesante llamado mosaicismo: al biopsiar las 10 a 12 células de un embrión, es posible que algunas resulten normales y otras anormales dentro de la misma muestra — como si el embrión estuviera "negociando internamente su destino". También puede ocurrir que la muestra simplemente no arroje una lectura clara. Estas situaciones son más comunes en el análisis de aneuploidía que en la detección de enfermedades genéticas específicas, donde la precisión es mayor. Mirando hacia el futuro: edición genómica Al cerrar la conversación, el Dr. Bracero comparte lo que espera ver en el futuro de su campo: la edición genómica (conocida popularmente como CRISPR) aplicada a nivel embrionario — es decir, la posibilidad de corregir una condición genética en lugar de simplemente descartar el embrión que la porta, lo cual sería especialmente relevante para pacientes que no cuentan con muchos embriones disponibles. La Dra. Cruz Correa coincide con esta visión y menciona que la tecnología detrás de la edición genómica fue reconocida con un premio Nobel a la científica Jennifer Doudna, junto a una colega francesa, por el descubrimiento de este sistema originalmente identificado a nivel bacteriano. Nota: el premio Nobel otorgado a Jennifer Doudna y Emmanuelle Charpentier por el desarrollo de la tecnología CRISPR fue en la categoría de Química (2020), no de Medicina, según se puede verificar en fuentes públicas — vale la pena tenerlo en cuenta si se va a citar este dato en las notas publicadas. 5 Takeaways del episodio Existen pacientes saludables con condiciones hereditarias de cáncer (como BRCA o síndrome de Lynch) que buscan atención de fertilidad no para embarazarse, sino para evitar transmitir esa mutación a sus hijos. El diagnóstico genético preimplantación (PGT-M) permite analizar el material genético de un embrión antes de implantarlo , identificando si porta la variante patogénica específica de la familia. La edad de la mujer es el factor más determinante para el éxito de este proceso : antes de los 30 años, dos de cada tres embriones son saludables; a los 38 años, más de la mitad de los óvulos ya son aneuploides. El proceso no es 100% infalible : tiene una precisión de 97% a 98% para detectar la mutación específica, y puede haber resultados mixtos (mosaicismo) o lecturas poco claras — pero representa una mejora significativa frente a no hacer nada. El futuro de este campo podría incluir la edición genómica (CRISPR) a nivel embrionario , permitiendo corregir una condición genética en lugar de descartar el embrión que la porta. Encuentra los momentos más interesantes usando nuestros capítulos: 1:03 – Bienvenida al programa 2:00 – Riesgo hereditario de cáncer y fertilidad 2:24 – Ejemplo: poliposis adenomatosa familiar 3:35 – La decisión de no tener hijos por riesgo hereditario 4:21 – Diagnóstico genético preimplantación: la herramienta 4:40 – Cómo se hace la biopsia del embrión 5:57 – PGT-A: prueba para aneuploidía 6:03 – PGT-M: prueba para enfermedades monogénicas 8:21 – Casos de pacientes con BRCA 10:01 – La edad de la mujer y el riesgo de aneuploidía 13:50 – Probabilidad y precisión del diagnóstico 16:15 – Mosaicismo en embriones 18:24 – El futuro: edición genómica y CRISPR 19:21 – Cierre y despedida ¿Y tú qué piensas? Si tú o un familiar tienen una...