D-002 | El propietario trabaja en la empresa, pero no la dirige
Sobre este episodio
¿Qué ocurre cuando el día a día ocupa tanto tiempo que dirigir la empresa siempre queda para después? En este segundo episodio de Los 100 dolores empresariales , analizamos qué sucede cuando el empresario dedica casi toda su atención a resolver incidencias, atender clientes, revisar trabajos y sacar adelante lo urgente, mientras las decisiones sobre prioridades, rentabilidad, equipo o futuro siguen esperando. También vemos por dónde empezar a recuperar espacio para dirigir: observar en qué se está utilizando realmente el tiempo, distinguir qué tareas necesitan su intervención de aquellas que podrían asumir otras personas y reservar un espacio periódico para revisar prioridades, resultados, riesgos y problemas recurrentes. El objetivo no es que el empresario deje de participar en el día a día, sino que esa participación no le impida ejercer una función que nadie más puede asumir por él: dirigir el conjunto de la empresa.