Los rostros de la fe II - La mujer del flujo de sangre
Sobre este episodio
Doce años habían pasado desde que comenzó a padecer de aquella aflicción que debilitaba su cuerpo y sumía su vida en el pozo de la desesperación. Doce años de sangrar en silencio. Doce años de continuo rechazo, excluida como impura en medio de su gente. Doce años de encuentros con médicos; de expectativas de sanidad convertidas en decepción. Era una mujer de fe, agotada por la enfermedad, pero no vencida por la larga espera. Siempre buscando el favor de Dios, siempre diligente, dispuesta a hacer su parte.